Empresas se ilusionan con que haya un efecto Rovira en el manejo económico

Empresas se ilusionan con que haya un efecto Rovira en el manejo económico
Fuente: El Cronista – Pág. 6/Sección: Economía & Política

Fecha: 08-11-06

Los observadores políticos mejor informados apuntan por estas horas que la decisión presidencial de bajar las candidaturas de Eduardo Fellner en Jujuy y Felipe Solá en Buenos Aires podría ser el comienzo de un cambio de modales políticos que baraja Néstor Kirchner para ejercer el poder y lograr la reelección en 2007. Habrá que ver.


Empresas se ilusionan con que haya un efecto Rovira en el manejo económico

Los observadores políticos mejor informados apuntan por estas horas que la decisión presidencial de bajar las candidaturas de Eduardo Fellner en Jujuy y Felipe Solá en Buenos Aires podría ser el comienzo de un cambio de modales políticos que baraja Néstor Kirchner para ejercer el poder y lograr la reelección en 2007. Habrá que ver.
Se menciona la integración definitiva de la Corte Suprema, la relación con el mundo sindical, o iniciativas más creativas que propone la oposición, como una ley para acotar los superpoderes o el dominio que el oficialismo tiene en el Consejo de la Magistratura
También en las empresas se habla de estos temas, en parte por la influencia de sus asesores políticos que no dan abasto recorriendo los principales directorios de la Argentina en los últimos diez días. Los hombres de negocios, claro, tienen sus propios problemas. Se ilusionan también con un cambio de estilo del Presidente en el manejo económico, cuestiones de sintonía fina y también de modales, porque en el fondo las empresas en general siguen siendo rentables, y los ejecutivos de varios sectores tendrán a fin de año bonus que pueden representar hasta 30% más de lo que lograron en 2006.
Se habló de todo esto durante el Coloquio de IDEA, algo deslucido este año por una encrucijada que los empresarios todavía no logran resolver: el verdadero pánico que la mayoría le tiene en términos corporativos al Presidente. No solo ellos, desde luego.
“¿Por qué las empresas le tienen miedo al Gobierno?”, preguntó este periodista a varios ejecutivos en Mar del Plata. “No le busquemos más vueltas-explicaba uno de los miembros de la cúpula de IDEA-. Se le tiene miedo a las represalias que toma el Gobierno contra los sectores o empresarios que hablan en los medios o no aceptan los acuerdos de precios”.
Del caso Shell, pasando por Coto, otros casos menores y últimamente Delloite, en las compañías acusaron recibo. Y sobre todo los ejecutivos, mucho más los extranjeros, a quienes los accionistas les pagan por llevarse bien con los gobiernos, no para enfrentarlos. “Tampoco exageren tanto muchachos”, apuntaba Jorge Aguado. El más experimentado de todos en IDEA recordaba que se hicieron 42 Coloquios, “y solamente a cinco, con Menem, venía el Presidente”. A propósito del temor de los empresarios al Gobierno, Aguado recomendaba a los periodistas revisar la historia de quien era el titular de la Cámara de Comercio durante la primera presidencia del General Perón, en los 40. Se trataba del empresario Alberto Masson, que perdió todo después de encabezar marchas contra el gobierno de aquella época.
Encantados con las dificultades de IDEA, en la cúpula industrial había otros motivos para el optimismo. Surgieron algunos argumentos interesantes para abonar esta teoría del efecto Rovira en lo económico, como el caso de un manejo más racional de la Secretaría de Comercio en la vigilancia de los precios. Es cierto que en la UIA se presentan como los empresarios más contentos con la administración Kirchner (“nunca nos sentimos tan protegidos”, definió en forma memorable Héctor Méndez). Pero también es verdad que las oficinas de Guillermo Moreno aceptaron algunos deslizamientos de precios en el rubro sagrado de alimentos y bebidas, atendiendo a la lógica de trasladar parte de los aumentos de costos. “No es el efecto Rovira, viene de antes. Es el control de costos que tratamos de explicar hace un año y resulta que nos toman en broma”. “Los periodistas no leen”, se enojan cerca del hiperactivo Moreno.
Ahora esperan turno las automotrices, que aguardan poder volver a implementar el ajuste de 10% que tuvieron que retrotraer hace dos meses. “Nada”, dice Moreno. “Las automotrices están en el marco de la política global para todas las empresas: 6% de aumento para todo el año que viene, y después vemos”, explican en Comercio y anticipan una primicia: “Todas las empresas tienen que trabajar con el mismo presupuesto, solo 6% de aumento en 2007”.
También prometen consenso para la negociación con las 4 empresas que controlan, en sintonía con algunos sindicatos, el 75% de la medicina prepaga en la Argentina. Confían en poder acordar un aumento promedio de 12% para 2007, que se aplicaría por mitades en el primer y segundo semestre del año. Hasta los petroleros aspiran a que finalmente se encuentra la forma de aumentar el gasoil con el curioso argumento del octanaje. Y, como siempre, aparece el tema de las tarifas.
La información que recibieron en reserva desde España las principales empresas que operan en Argentina es que la cuestión de los aumentos de tarifas ya negociados y acordados, pero que todavía no se implementaron, estuvo en la conversación de los presidentes Kirchner y Rodríguez Zapatero en la cumbre de Montevideo. El argentino pidió que las empresas anuncien inversiones, y se comprometió a destrabar lo pendiente: un aumento de 15% para el gas natural que paga la industria y comercios, pero que por primera vez alcanza al consumo domiciliario. Se habla de un 9% en las facturas, que las empresas juran que en promedio significa $ 2 por mes. Un ajuste, además, que ya se formalizó a través de un decreto, pero sobre el cual el Enargas nunca emitió la resolución para implementarlo. Completa la terna de asuntos pendientes una suba de 15% en promedio para clientes industriales de Edenor y Edesur; y algo similar para los peajes de accesos a Capital, una actividad administrada en general por consorcios españoles.
Otra señal que reciben las empresas de servicios llega directamente de Julio de Vido. El ministro de Planificación no se cansa de prometer que habrá premios y castigos en el futuro. “Para nosotros no es lo mismo las empresas que invierten o las que se quedan quietas”, explica. “Las que apuesten a la Argentina tendrán en el futuro la rentabilidad que se merecen”, proclama, casi como un hombre de Estado.
Por las dudas algunas compañías ficharon: anunció inversiones la norteamericana AES (Edelap-Alicurá, entre otras). Edesur prometió
$ 350 millones para una central en Parque Centenario, y la cúpula local e internacional de Gas Natural se reunió anteayer con el Presidente Kirchner para anunciar obras y mejoras por $ 300 millones. Todas inversiones de régimen, opinan los especialistas, pero algo es algo. “No hablamos de tarifas”, salieron diciendo del despacho presidencial los voceros empresarios, no sea cosa de arruinar el postre.
Hay otro capítulo difícil, que preocupa y atemoriza a los empresarios, donde por ahora no se observa tanto efecto Rovira. La cuestión tiene nombre y apellido: Hugo Moyano. Es que para los hombres de empresa, la violencia sindical no empezó en San Vicente, sin bien las crudas imágenes de la televisión impactaron de tal forma que la cuestión entró de lleno en la agenda política. “Hace tiempo que venimos conviviendo con la violencia sindical en las huelgas y los bloqueos a fábricas, y hasta ahora el Gobierno ha estado haciéndose el distraído con estas conductas”, decía un industrial de Santa Fe en Mar del Plata. “Las medidas violentas de acción directa de ninguna manera están amparadas en el derecho de huelga”, explicaba el abogado Julián de Diego, el más cotizado laboralista de plaza. Semanas atrás, en la cumbre de la UIA en Córdoba, se recordaba con mucho pesar el episodio que tuvo que afrontar hace un año Sancor con un sector de camioneros, cuando después de días de bloqueo en Sunchales ingresaron los huelguistas a la planta con inusitada violencia, especialmente contra las trabajadoras mujeres que estaban adentro cumpliendo sus tareas.
De estos temas, y naturalmente de la inseguridad, hablaron los pocos empresarios que se acercaron a Juan Carlos Blumberg en IDEA. Este referente social resultó uno de los asistentes más activos al Coloquio, aunque no recibió en público el respaldo que tal vez él suponía.
Les dejó, sin embargo, dos informaciones valiosas a los ejecutivos que se acercaron. Contó que Mauricio Macri ya le ofreció ser primer candidato a diputado por Buenos Aires, una alternativa que no le disgusta, por el trabajo que Blumberg cree que podría desarrollar en el Parlamento, además del arrastre que podría generar en la boleta con su nombre para fortalecer un bloque de centro-derecha.
Otro que le ofreció trabajo a Blumberg fue Roberto Lavagna, aunque no para someterlo a las elecciones. Con el ex ministro de Economía hablaron de crear en el futuro una Auditoría de Seguridad Nacional y Provincial (Buenos Aires), que él podría coordinar con la gente de su fundación. También le interesa. Seguramente Lavagna empezará a hablar de estos temas de seguridad en las próximas semanas. Por ahora prepara una gira por el interior que termina en la primera semana de diciembre y que lo llevará por Jujuy, San Juan, Córdoba y Rosario. Para los lavagnistas, sin duda, la derrota de Rovira representó un shock de optimismo. “Ahora nos llaman todos, les agarró el ataque después del domingo”, graficaba Alberto Coto, uno de los más hábiles operadores políticos del ex ministro.