Multinacionales hoy, para invertir, miden antes riesgo laboral

Multinacionales hoy, para invertir, miden antes riesgo laboral
Fuente: Ambito Financiero – Pág. 6-7
Autor: Julián Arturo de Diego
Fecha: 13-12-06

Las empresas multinacionales interesadas en invertir en la Argentina vuelven a pedir un informe de riesgo laboral y sindical, considerándolo uno de los tres temas claves. Los otros dos son la existencia de claras reglas de juego y la estabilidad económica en términos previsibles. Todos son conscientes de que una economía que crece a 9% anual, necesita de un marco razonable de estabilidad con inflación por debajo de 10%, y para que se fortalezca y proyecte en el tiempo, es imprescindible una avalancha de inversiones.


Multinacionales hoy, para invertir, miden antes riesgo laboral
Argentina –

Las empresas multinacionales interesadas en invertir en la Argentina vuelven a pedir un informe de riesgo laboral y sindical, considerándolo uno de los tres temas claves. Los otros dos son la existencia de claras reglas de juego y la estabilidad económica en términos previsibles. Todos son conscientes de que una economía que crece a 9% anual, necesita de un marco razonable de estabilidad con inflación por debajo de 10%, y para que se fortalezca y proyecte en el tiempo, es imprescindible una avalancha de inversiones.
Todo ello, con cierta incertidumbre de cómo salir de congelamientos y controles de precios, de tarifas atrasadas y de necesidades de lograr rentabilidad que se puede reinvertir en infraestructura.
Las grandes empresas nacionales e internacionales coincidieron en eventos como el Coloquio de IDEA en que salarios y su eventual corrección para el próximo año, juicios laborales con resultados imprevisibles y reformas laborales malas y buenas crean un escenario complejo en lo que hace a previsibilidad, perspectiva y planificación razonable del futuro. En el contexto de la actividad privada,los empresarios pymes y los de empresas medianas nacionales coinciden en 76% que el costo laboral de los juicios y otros factores de inestabilidad en esa materia, como los conflictos sindicales, la negociación de los salarios y las reformas promovidas en el Parlamento por la aparición del diputado Héctor Recalde, son sin duda las acechanzas de 2007.
Si comparamos expectativas, incógnitas e inquietudes de todos los ámbitos del quehacer empresarial, la amenaza laboral es la más inestable y la que está sujeta a mayor cantidad de factores de inestabilidad, sean éstos de naturaleza meramente económica u originada en el actual cuadro que presenta la realidad del trabajo y de los gremios.
En cuanto a los valores de los juicios en trámite, el monto se ha triplicado -a valores constantes-con respecto a los mismos casos de hace cinco años y se ha quintuplicado en relación con los resultados de los juicios de diez años atrás. Las sanciones creadas para combatir el empleo no registrado, los recargos a las indemnizaciones, y las prestaciones de naturaleza dudosa han potenciado las condenas, al punto que un despido ordinario y sin causa, con una antigüedad de tres años, que daría derecho al cobro de cinco sueldos, conforme la aplicación de los recargos y sanciones, puede llegar a una condena de doce sueldos.
La Ley de Riesgos del Trabajo que terminó con «la calesita de los juicios por accidentes» se ha reactivado sobre la base del fallo «Aquino», en donde la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de la norma que limitaba los juicios por el Código Civil (art. 39, LRT), y a la vez activó los reclamos por esta vía que no están cubiertos por la ART y no tienen límite en lo que hace al monto condenatorio. Las pymes sencillamente desaparecen con una condena por esta vía, y ellas constituyen 90% del empleo en la Argentina. Los casos han incrementado su valor diez veces como mínimo -en valores constantes- a los reclamos tarifados de la Ley de Riesgos del Trabajo de cinco años atrás.
Deberíamos agregar, además, una suerte de revolución en ciernes, que tiene que ver con un nuevo estilo instalado en la sociedad, sobre la base del «síndrome del piquete», y que parte de la premisa de que primero hay que atacar, agredir y, en lo posible, producir alguna herida y, luego, negociar obteniendo curiosamente algún beneficio sobre la base de un procedimiento ilícito. Los bloqueos frente a las papeleras, el corte de rutas, la interrupción de los puentes de acceso a la Capital o a ciudades importantes, las barricadas en las empresas para impedir el ingreso al establecimiento de los trabajadores, el boicot a determinadas compañías, la intervención de los piquetes en los conflictos laborales son una expresión de esta metodología que arroja resultados nefastos.
El crecimiento no justifica semejante desajuste del funcionamiento del subsistema ni, mucho menos, que no se tomen iniciativas para corregirlo. Si no se lo hace a tiempo, el frente laboral provocará fisuras irreparables, difíciles de revertir, y sobre todo, provocará daños que impedirán la sustentabilidad de una economía estable y en crecimiento. Otra vez, los tres poderes del Estado, las empresas y los gremios deben volver a las fuentes, fijando reglas previsibles que permitan garantizar los derechos sin que se generalice un abuso indiscriminado que convierta el sistema en una cadena irrestricta de actos ilícitos.