Gremios trasladan a empresas peleas por tener más afiliados

Gremios trasladan a empresas peleas por tener más afiliados
Fuente: Ámbito Financiero – Pág. 4
Autor: Julián A. De Diego (Especialista en temas laborales)
Fecha: 04-05-07

La lucha por representar a los trabajadores está enfrentando a los gremios en la sede misma de las empresas a través de los denominados conflictos de encuadramiento .


Como los procedimientos legales son largos y tediosos, y con destino incierto, se ha optado por generar un conflicto en el cual el campo de batalla son las empresas. Si se siguiera el mentado mecanismo habría que elevar el conflicto a la Comisión Arbitral de Encuadramiento de la CGT, que es el ente de grado superior para resolver el diferendo, y ante su silencio o por vía de recurso se puede apelar o requerir la decisión a la Justicia laboral competente.
En rigor, es un tema cuya resolución depende del órgano jurisdiccional.
El tiempo de duración de estos procedimientos se suele extender por años. Pero en lugar de recurrir a este mecanismo, se ha generalizado una mecánica consistente en generar un conflicto en el cual se adoptan diversas medidas de fuerza, normalmente en forma gradual y progresiva, en donde el objetivo es lograr que los trabajadores pasen de una entidad a la otra, a través de actos, conductas tácitas o acuerdos escritos, que curiosamente se le exigen al empleador, cuando el gremio despojado es el que pierde los trabajadores representados.
Hay una suerte de traslación del conflicto del interesado, que es el gremio que detenta a los trabajadores, al empleador, que no es parte en estos diferendos.
En otros términos, en el conflicto de encuadramiento de hecho, por denominarlo de algún modo, el sindicato que representa a los trabajadores involucrados es casi ajeno a lo que, en definitiva, se convierte en un pase con poca o ninguna resistencia. Para ello, el poder de choque del sindicato que reclama la mentada representación debe ser muy importante, sumado a la convergencia y el interés de los propios trabajadores de pasarse de una entidad gremial a la otra. Este comportamiento es fácil de lograr cuando el nuevo sindicato ofrece mejoras salariales.
En lo que hace al comportamiento que debe observar la empresa, resulta claro que los empleadores no pueden influir ni interferir en un conflicto de encuadramiento, ya que tal conducta a favor de alguno de los contendientes puede ser considerada un acto de mala fe, o de práctica desleal, con severas sanciones.
Desde el fallo de la Corte Suprema «Café La Virginia», luego plasmado en la reglamentación, las empresas pueden intervenir en el conflicto de encuadramiento desde una posición neutral, a fin de exponer hechos, establecer el derecho y brindar elementos de juicio, y ofrecer pruebas en función de las eventuales contingencias o, en su caso, de los daños que pueda sufrir como consecuencia de la decisión que se adopte.
Para protegerse de estos conflictos, los gremios más agredidos buscan desarrollar blindajes que permitan hacer prevalecer en cada empresa el principio de la actividad principal, conforme la cual, si hubiere dentro de un establecimiento grupos de trabajadores representados por distintos gremios, cabría la representación de todos a aquel que representara la actividad principal, entendiendo que ella es la prevaleciente y la más importante en cantidad de trabajadores. Con ello, sólo quedaría el sindicato más representativo dentro del establecimiento.
No sería aplicable este principio si en un mismo establecimiento hubieren trabajadores de dos o más empresas independientes. En tal caso, cada una tendría a sus trabajadores representados por el sindicato de la actividad principal.
Los blindajes pueden ser formales, en los vínculos que unen a los trabajadores con sus afiliados, y convencionales, si se puede fortalecer el encuadramiento en el convenio colectivo general de la actividad o en convenios colectivos de empresa que explícitamente desarrollen el blindaje basados en el principio de la actividad principal.
Sin duda, resolver preventivamente el encuadramiento o, mejor dicho, fortaleciendo el existente, se crea un escudo que permite enfrentar y rechazar con mayor eficacia los embates de los aspirantes y de los pretendientes.