Paritarias: habrá ahora segunda ola de reclamos

Paritarias: habrá ahora segunda ola de reclamos
Fuente: Ámbito Financiero – Pág. 9
Autor: Julián A. De Diego (Especialista en temas laborales)
Fecha: 11-06-07

El salario perdió poder de compra frente al crecimiento de la canasta familiar. Este es el argumento principal por medio del cual se está desatando la denominada segunda ola , después de que las cámaras empresarias y los gremios representativos firmaron el aumento salarial de 2007 por actividad.


Si bien se repite el mismo fenómeno que el año pasado, la causa de la virulencia de la conflictividad es la lucha por el poder dentro de cada gremio.
En rigor, se desató una verdadera carrera por la conquista del control de la negociación colectiva, seguramente en el camino de lograr el copamiento del sindicato, que por distintas causas ofrece un importante desgaste. De hecho, se han combinado la lucha por el salario con la lucha interna entre los distintos niveles del gremio. Veamos las causas y el conflicto intrasindical con detalle.
Lejanía
Los dirigentes sindicales están muy lejos de sus representados, y se los relaciona con el poder político y con las relaciones de cúpula. Se los ve en la prensa junto a funcionarios del Poder Ejecutivo, con el Parlamento o en la Justicia, o en su caso con la conducción empresaria. Ninguno de estos factores hoy seduce a los trabajadores, que reclaman reivindicaciones básicas, como es, por ejemplo, una auténtica lucha por los aumentos salariales que impliquen una recuperación real del poder de compra y una mejora sobre ella. En las empresas en particular se observan niveles récord de producción, alguna mejora de la productividad, exportaciones, nuevas tecnologías, inversiones en ciertos casos, y todo ello genera expectativas y, sobre todo, fantasías sobre aumentos en muchos casos desproporcionados si se la relaciona con la evolución real de los costos, y en especial con los compromisos cada vez mayores con la competitividad empresaria.
Es por ello que las bases descreen de los dirigentes a los que no pueden ver, reclamarles ni tener contacto. Los mejores interlocutores son los delegados gremiales, y en su caso, los líderes naturales que surgen entre los trabajadores (los ex delegados, los que quieren ser, los protestatarios disolventes, etc.). Han aparecido las organizaciones informales que relacionan grupos de afinidad, ya sea por actividad o por la zona en la que se encuentran las empresas o las fábricas. Algunas tienen un eje ideológico, generalmente de izquierda, tomando como base viejas organizaciones frustradas de origen marxista o socialista. En otros se unen grupos de conveniencia, donde inclusive se conectan grupos de acción sindical, integrados, por ejemplo, por la CTA, junto a agrupaciones políticas locales y a grupos piqueteros. Estas combinaciones garantizan inestabilidad progresiva, un virtual estado de reclamación permanente, y la estrategia de desestabilizar la autoridad empresaria a través de una guerra de zapa, sin prisa y sin pausa, y también sin cuartel.
Es muy difícil operar con una estrategia preventiva o anticipatoria de los reclamos y sus eventuales conflictos. Sin embargo, surgen como fundamentales los instrumentos de negociación. La necesidad de que las retribuciones se pacten por resultados concretos, como por ejemplo, a través de sistemas variables que aseguren mejoras de productividad, y a la vez paz social. Estos incentivos o sistemas variables se pierden si el trabajador participa de una medida de fuerza, por ejemplo. A la vez, se deben acordar sistemas de autocomposición que aseguren procedimientos especiales previos a la adopción de medidas de fuerza ad nutum.
Reconstrucción
Por último, parece necesario reconstruir la cultura del trabajo, en donde se destaca una falencia generalizada en las empresas en lo que hace a la comunicación con el personal, y sobre todo con el espíritu paternalista que todo trabajador espera de su empleador. Es un desafío regresar a las fuentes, en los que el patrón sea más una especie de padre y menos el principal, sostenga y demuestre su preocupación por sus trabajadores, y encuentre medios y vehículos para escuchar y responder a las inquietudes, a las necesidades y a las expectativas y esperanzas. Muy ambicioso, pero realista. Cuando el padre es ausente, alguien o algo lo reemplazará. Los riesgos están en los sustitutos que generalmente responden también a un interés foráneo y que emplea como instrumento la lucha de clases, con el fin de destruir los principios elementales de nuestro sistema: la propiedad, la libertad y la autoridad.