Dos respuestas para la inflación

Dos respuestas para la inflación
Fuente: El Economista – Pág. 3/N 2960/Secc.: Economía

Fecha: 02-11-07

La Presidenta electa piensa en dos herramientas para trabajar sobre las expectativas inflacionarias: la confección de un nuevo índice de Precios al Consumidor y el acuerdo social.


Dos respuestas para la inflación
Tiempo de Lectura: 4′ 12”

(Nota de tapa: Dos iniciativas para enfrentar la inflación)

Domar a la inflación sin admitir que ha subido -y que se han manipulado los índices-es el gran desafío que se propone el Gobierno. Alberto Fernández convoca a terminar con las críticas al INDEC, a las que relaciona con la campaña electoral, y asegura que el organismo “no ha mentido, como le han metido en la cabeza a muchos argentinos”.
Dos son las respuestas que imagina el elenco K para recuperar la credibilidad social y preservar la economía de la amenaza inflacionaria luego de las elecciones: el pacto social y la nueva metodología de cálculo de los índices de precios. Ya se están midiendo los precios con los nuevos indicadores, que cambian la canasta, las ponderaciones, tienen en cuenta productos volátiles y permiten separar algunos rubros como la energía. La idea es mostrar que viene una nueva etapa, con una metodología que llega “del país más desarrollado de la Tierra” (Estados Unidos).
Los autores
Lo llamativo es que la reforma la hacen los mismos que presuntamente realizaron los cambios arbitrarios durante 2007. Miguel Peirano mira con desconfianza a Guillermo Moreno, pero la gente del secretario de Comercio viajó con aval presidencial a Estados Unidos a conocer las experiencias en los indicadores de precios. El ministro de Economía imagina hacer concursos para cubrir los cargos principales, pero la transición la
maneja la misma gente cuestionada. ¿Estamos frente al comienzo de un camino hacia la transparencia y la credibilidad de los índices de precios o se buscará institucionalizar la manipulación? La idea gubernamental es empezar con lo nuevo antes de la llegada el poder de Cristina Fernández, para hacer que su camino sea más liviano. No está claro que la sociedad acepte los cambios de buena gana si son practicados sin debate con profesionales independientes, y por las mismas personas que intervinieron el INDEC. Sin embargo, cambiar la metodología parece algo necesario: la canasta es anticuada y algunos rubros y sus ponderaciones no parecen estar reflejando el mapa de consumo de la sociedad actual.
El consultor Manuel Mora y Araujo considera que el de la inflación es el único tema que Néstor Kirchner no pudo o no quiso enfrentar y prefirió esconder. Obviamente, con la nueva metodología no van a bajar la inflación, pero apuntan a mejorar la relación con la sociedad. Para conseguirlo se supone que se harán algunas modificaciones en la política fiscal, de ingresos y monetaria para tratar de converger a una estabilidad de precios. En el Ministerio de Economía explican la secuencia: mientras se recupera el INDEC sin admitir del todo la realidad (lo que sube la inflación), se hacen algunos ajustes en la política económica para bajarla, de manera tal que se vaya consiguiendo la deseada convergencia.
Estas movidas son en simultáneo con el pacto social promovido por Cristina Fernández. El mismo está siendo coordinado por el jefe de gabinete Alberto Fernández y será suscripto por un plazo de dos años (2008-2009) con la CGT y las cámaras empresarias, incluyendo a los banqueros. La idea es tenerlo cerrado para los próximos meses y lanzarlo con Cristina en funciones presidenciables. Los empresarios lo miran con desconfianza pero no pueden borrarse y aspiran a que sirva especialmente para moderar los reclamos salariales: “el objetivo número uno del pacto debería ser que las variables que se han desarrollado con libertad en exceso se muevan de manera razonable. Se trata de detener la bola de nieve que pueden ser los reclamos de mejora salarial”, explica Julián de Diego, abogado laboralista, desde el costado empresario. “Si sólo se pretende que el pacto sirva para moderar los aumentos salariales, sería un objetivo de ajuste que no va a compartir el movimiento obrero”, señala Héctor Recalde, diputado y abogado laboralista de los gremios de la CGT. Cristina ya dejó en claro que no quiere un pacto social centrado solamente en precios y salarios, sino que lo imagina como un compromiso general para darle sustentabilidad a la economía argentina. Por eso, el temario es amplio: aumentos de salarios, acuerdos de precios, compromisos de inversiones, trabajo en negro, riesgos de trabajo, gasto y ahorro fiscal, impuestos, crédito, entre otros, serán parte del acuerdo. Los empresarios, en principio, se comprometerían a metas de inversiones y a respetar las pautas de precios y salarios, reclamando que se tome en cuenta la productividad. Los sindicalistas no van a resignar participación si el Estado no hace señales concretas de que va a bajar la inflación, y quieren que se introduzcan otros temas para diluir como punto principal del debate al aumento salarial (por ejemplo, riesgos de trabajo, empleo en negro, impuesto a las ganancias). La pauta de aumento salarial oficial para 2007 fue de 16,5 % (lo difundido públicamente), pero los aumentos reales sumaron un 20 % en los gremios más importantes. Para 2008 los reclamos sugeridos por el sindicalismo van del 20 al 30 %. Los empresarios esperan que el Gobierno imponga una pauta máxima del 15 %, con una base del 12 % adjudicada a la inflación esperada más tres puntos de recuperación salarial. Esto implicarla dos cosas: un descenso del aumento salarial respecto del año anterior -cuando no está claro cómo y por qué bajará la inflación- y la admisión de que la inflación no se corresponde con los datos oficiales: en el presupuesto para 2008 se proyecta un 7,4 % anual.