Las preocupaciones que despierta el pacto social

Las preocupaciones que despierta el pacto social
Fuente: Julián A. De Diego (Especialista en temas laborales)
Autor: Ambito Financiero – Pág. 9
Fecha: 14-11-07

El Coloquio de IDEA fue la caja de resonancia de las expectativas que genera un futuro pacto social , no sólo en lo que hace al contenido, sino fundamentalmente sobre si será un acuerdo negociado por las partes con el gobierno nacional o si será un convenio de adhesión.

En lugar de precios y salarios se debería hablar de competitividad y de empleo, comentó Carlos Represas de Almeida, presidente del Grupo Nestlé de México, a propósito de que no deben resolverse sólo los temas de la coyuntura, sino también los temas de fondo.
Partió de la premisa de que la satisfacción de un interés sectorial, que se imponga sobre otros intereses, termina creando la causa de su propio fracaso. Competitividad, rentabilidad, crecimiento y perspectiva en el largo plazo, previsibilidad, reglas claras, y transparencia fueron expresiones de uso frecuente en los pasillos.
Importancia
En alguna medida, tuvo especial trascendencia por regresar al objeto principal de IDEA que es la de crear un foro de reflexión en donde se discutan ideas y propuestas positivas para el futuro. El coloquio no dependió de la visita oficial de ningún funcionario para que resulte un éxito, y la convocatoria empresaria fue seguramente la más importante de 2007.
Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil, fue el primer movilizador de las ideas en torno al pacto social. Para Cardoso, la sociedad está segmentada, y cada sector defiende sus intereses, difícilmente defiende sus ideas. Para que se logre un pacto social, se requiere un importante liderazgo, que no se logra con la imposición ni por la fuerza de los hechos, sino a través de la convergencia de los intereses contrapuestos en un marco de un proyecto de mediano plazo, que se convierta en el bien común a todos los sectores. Para que haya convergencia, debe haber un diálogo razonable. Si así no fuera, un pacto social podría ser un mandato unilateral, de pobre y breve recorrido.
Debería lograrse -en forma convergente-el consenso sobre su contenido y profundidad, y todos los sectores deberían asumir deberes y derechos concretos. La concertación no es suficiente si no hay consenso. A su vez, el consenso requiere de procesos de nivelación, ya que el crecimiento no es posible llevarlo adelante sin equidad. Cardoso destacó que los grupos sociales más postergados se organizaron para promover protestas, y es por esa razón que los gobiernos tuvieron que brindarles asistencialismo. La asistencia social es un deber del Estado, pero sólo es un recurso provisorio y en el camino de cambios más profundos. Educación, capacitación con oficios y salida laboral, nuevas tecnologías y oportunidadesde trabajo son objetivos centrales. El asistencialismo es un deber transitorio.
Guy Sorman decía que es muy difícil crear la necesidad de la concertación real con un gobierno que no tiene oposición ni un líder que genere convergencia. En realidad, la cultura es una excusa para justificar algo que alguien quiere hacer, y refugiarse en los problemas culturales es una justificación frente a un problema que no se ha podido solucionar o, lo que es peor, que ha sido impotente o incapaz de solucionarlo. En realidad, lo que diferencia a los países aun con culturas similares es la calidad institucional y la calidad del funcionamiento de sus instituciones. En definitiva, un pacto social es posible si los interlocutores son genuinos representantes de cada sector, si se desarrolla un intercambio y un diálogo constructivo que permita construir consensos y sobre todo convergencias, y si los acuerdos son viables, razonables y compatibles entre los derechos acordados y los deberes asumidos. Convergencia, transparencia, razonabilidad parecen ser objetivos difíciles de lograr.