Feroz interna tras pacto de silencio

Feroz interna tras pacto de silencio
Fuente: Ambito Financiero – Pág. 13
Autor: Julián A. De Diego (Especialista en temas laborales)
Fecha: 18-12-07

Los aumentos pedidos por los sindicatos de fin de año , de qué forma contribuyen al futuro pacto social? Sumas fijas, pagos en cuotas, adicionales no remunerativos, complementos por inflación, son todos pretextos para subir el piso de la próxima convocatoria a paritarias dentro del pacto social.


Tiempo de Lectura: 3′ 15”

Tres excusas mueven a los dirigentes sindicales para fundamentar sus pedidos.
La primera, lisa y llanamente alude al curso de la inflación real y a la necesidad de recuperar lo adeudado hasta el 31 de diciembre. La otra, está dada por la heterogeneidad de las situaciones en función de cómo se desarrollaron o crecieron las distintas actividades, las exportaciones y la rentabilidad de las empresas. Y la tercera, es sencillamente la de liderar los reclamos formulados desde las bases o desde las comisiones internas de las empresas.
Este cuadro no es ajeno a la feroz interna intersindical que se desató una vez que los pactos de silencio o de paz caducaron con la elección presidencial del 28 de octubre. En un régimen personalista como el que ha vivido el país en los últimos sesenta años, por no referir a toda su historia, los gremios no tienen opción frente a la figura de Hugo Moyano, y seguramente recién en junio habrán de revisar nuevamente cómo ha quedado el mapa sindical después de todas las escaramuzas que viviremos en el primer semestre de 2008.

Distanciamiento
Por ende, declaraciones de preservación del valor real del ingreso, continuidad de la lucha por la distribución del mismo, y la negación a un acuerdo encorsetado, distancian a la CGT de cualquier salida razonable en el corto plazo.
Ahora bien, unos pocos ya obtuvieron algo. SMATA logró su «doble aguinaldo» mucho antes de que se desataran los últimos pedidos. Los demás esperaron para no generar nuevas expectativas en la puja electoral. Ahora, todos tienen apuro por lograr algo antes de fin de año, para partir de una base mejor.
¿Y el «pacto social», dónde puede quedar en las actuales circunstancias? Por lo pronto, para que exista un «gran acuerdo nacional» es importante que se construya un temario que resulte superador de meros acuerdos sectoriales de precios. Los salarios hoy no están sujetos a otras reglas que las generadas por la negociación colectiva.
Recordemos que durante el gobierno del ex presidente Kirchner se promovió la discusión de los convenios entre los empresarios y los sindicatos, discusión que estaba congelada desde comienzos de la década de los 90 por obra de las necesidades de la convertibilidad.
Hoy, los sindicatos no quieren resignar el poder recuperado en base a la disputa salarial, y la consigna es mantener dicho poder frente al empresariado y frente al mismo gobierno nacional. Es más, mejorar los salarios de los convenios es esencial para poder librar la batalla intersindical, ya que el atractivo de los conflictos de encuadramiento provienen fundamentalmente al arma mortal de los mejores ingresos.

Factores
Por ende, los gremios no sólo buscan mejorar las retribuciones para satisfacer a las bases, también observan con cuidado los salarios de otros convenios donde compiten por la representación de los trabajadores. Un ejemplo es la UOM con su Laudo 29 en la industria autopartista y los sueldos de los convenios de empresa de SMATA con las terminales automotrices. Otros factores conspiran contra el pacto social como los proyectos antiempresa del diputado Héctor Recalde en la Cámara baja, la reforma de los tickets aprobada en el Parlamento, y otros proyectos que tienen media sanción. Todos ellos minan los costos empresarios y cambian las reglas de juego. En otros términos, con los incrementos del costo laboral que operan en abanico, en especial los aumentos salariales convencionales, los incrementos de costos por vía de las reformas legales, y la caída de la productividad por efecto de la conflictividad sectorial, están hipotecando el pacto social. Para que exista un «gran acuerdo nacional» hay que crear canales de diálogo, basados en el objetivo común de la convergencia, con el fin de lograr que el crecimiento siga siendo sustentable, con mejoras de precios y salarios compatibles con dicho crecimiento. Es muy difícil llegar en forma colectiva a lograr los objetivos si los pasos intermedios que se dan resultan incompatibles con ellos. Como afirmaba Séneca: «Para un barco que no tiene destino, finalmente, todos los vientos son desfavorables».