Será un 2009 con final abierto para la economía y la política

Será un 2009 con final abierto para la economía y la política
Fuente: El Cronista – Pág. 3/Suplemento Especial
Autor: Julián Arturo de Diego
Fecha: 27-11-08

Julián A. de Diego
Animarse a prever hoy qué pasará en el país y en sus empresas en 2009 es todo un desafío. Por eso adquiere enorme interés esta nueva edición del clásico de fin de año de El Cronista que presentamos para los lectores, “La Visión de los Líderes”, en la cual los hombres más decisivos en el manejo de negocios y de compañías del país se sinceraron para contar cómo preparan el futuro.


Los emprendedores, sobre todo en la Argentina, son hombres y mujeres de por sí optimistas. Y es interesante observar que no hay un futuro tan negro por delante a la hora de analizar los planes que cada uno tiene para sus empresas, a pesar del pesimismo que hoy contagia y golpea a todas partes del planeta por la inevitable salida dolorosa que se prevé luego de la extrema crisis financiera internacional que se agudizó desde octubre último. Interesan sobre todo los datos de la encuesta que, en forma anónima, el diario efectuó entre más de 300 CEOs y gerentes de grandes compañías sobre las perspectivas económicas para 2009. La mayoría espera una inflación entre 15% y 20% anual y que el dólar subirá menos que la inflación. Otro dato alentador es que la mayoría respondió que no prevé variaciones drásticas en su plantel de personal. Sin embargo, a la hora de expresar las preocupaciones fundamentales para manejar empresas el año próximo, fue abrumadora la respuesta a propósito del enfriamiento de la economía, la falta de ventas y los aumentos en los costos laborales. También se le pregunta a los líderes del sector privado cuál es el argentino más influyente en el país, y naturalmente Néstor Kirchner sigue encabezando ese podio. Y sorprende el ascenso de Julio Cobos, a quienes los hombres de negocios mejor califican respecto de su actuación, entre el elenco oficial que, en cambio, se lleva malas notas en la evaluación de la gestión de los ministros. Será sin duda de colección esta nueva edición de “La Visión de los Líderes”, que incluye columnistas muy escuchados y leídos entre políticos y hombres del mundo económico, como Rosendo Fraga, Miguel Bein, Emilio Cárdenas, Julián de Diego y Jorge Ingaramo, entre otros.
No será fácil, ni para el diario ni para quienes opinan, resistir al archivo de observar dentro de un año qué pasó con estas predicciones que se realizaron a fin de 2008. Nadie hubiera previsto hace un año, por ejemplo, que el tsunami financiero internacional se llevaría todo puesto y de la manera que lo hizo en el último trimestre, o que en marzo estallaría una crisis de confianza política y económica en el país tan aguda como la que se conoció en la batalla del campo contra las retenciones móviles, mucho menos que a fin de este año el país estaría velando y enterrando el régimen de jubilación privada. Pero así es la Argentina, y de allí que las rentabilidades o pérdidas son tan vertiginosas por las restricciones que se imponen a productores y consumidores en una tierra que vive al límite del corto plazo. Las sorpresas desagradables que pocos previeron en 2008 no resultan gratis para la economía del país. Subsiste en el inconsciente colectivo, para 2009, la percepción que cualquier cosa puede ocurrir en la Argentina, y desde luego que no es ese el mejor clima de negocios para invertir y apostar. Una vez más, entonces, le cabe a un diario centenario como El Cronista convocar a la calma, pisar la pelota y levantar la cabeza. Salir de la vorágine del día a día en la información que tiene suficiente cobertura en el diario y en Cronista.com, y plantear la mirada más amplia sobre el futuro de las empresas, el empleo, el consumo y la calidad de vida de las familias.
Un dato no menor es que ya dos veces en 2008 el Gobierno logró neutralizar una minicorrida de depósitos que buscaron refugio en el dólar. Y más allá de las observaciones en cada momento (cuando llevaron el dólar a $ 3,05 tras la crisis con el campo, o cuando en octubre no lo dejaron llegar a $ 3,50 merced al terremoto financiero internacional combinado con la desaparición local de las AFJP), la administración Kirchner mostró que puede dominar la situación con los más de u$s 40.000 millones de reservas en el Banco Central. Es cierto que se va subiendo escalones en el precio del dólar y sobre todo las tasas de interés. Se calmaron los mercados locales tras la crisis con el campo en un dólar de $ 3,20 y tasas para plazo fijos que se estabilizaron en 12%, y hacia noviembre el dólar parece equilibrado en torno de $ 3,35/3,40, pero con tasas que para los plazo fijos no bajan de 15% a 18% anual, después de haber tocado un techo de 30% a principios de noviembre. El gran interrogante en 2009 será, entonces, la economía real. Tanto en el mundo como en la Argentina parece haberse superado lo peor de la crisis de confianza a nivel financiero. Se calmó el pánico de la seguridad del dinero en los bancos y se consolida la idea de que el dólar no estalla en el país como en pasadas crisis y corridas, más allá de ir subiendo de a poco. Pero la recesión y la parálisis económica está claro que afecta a todo el planeta. No terminan aún de caer los valores de los bienes en el mundo, porque aún no está claro el impacto de la recesión en las pérdidas de las principales empresas del mundo. En general se coincide en que habrá que sortear un semestre duro en todo el planeta, en un escarnio que podría llevar al primer semestre de 2009 el piso de la crisis, y tardar por lo menos dos años el Primer Mundo para recuperarse. Para todos es el drama. Hasta la economía más evolucionada de la región, Chile, va a sufrir con la devaluación de casi 50% de su moneda y su principal recurso de exportación, el cobre, que perdió la mitad de su valor en ocho semanas. La Argentina tiene sus particularidades. Nadie discute que, igual que México, Brasil, Chile o Uruguay, en nuestro país habrá una economía débil. La clara ventaja que tienen los vecinos es el crédito local e internacional que han ganado por décadas, para superar ahora el desierto que se viene. Ninguno de los ejemplos referidos son entonces candidatos al default. La Argentina, en cambio, no se sabe. Los números reflejan que no hay motivos sustanciales que fueran a determinar esta nueva tragedia económica para el país. Y los Kirchner, que deberán administrar nada menos que un año electoral clave para sus planes de poder, no han tenido fama de no pagar las deudas, más bien lo contrario. Siempre se han sentido cómodos en el poder, más como acreedores que como deudores. Y aún con todas las malas artes contra los mercados libres que se le cuentan cada vez más al Gobierno en su gestión, la verdad es que por ahora la era Kirchner, en su segunda versión de género femenino, muestra que el default y la disrupción financiera es lo último que el matrimonio presidencial haría antes de las elecciones. Ajustarse los cinturones entonces para 2009. Un año con evidente preocupación económica, pero también con optimismo y esperanza para el futuro político, ya que la mejor noticia del año que comienza es que será un año en que se vota. Será finalmente la gente la que elija cómo seguir, y mientras esa libertad está garantizada en el país, siempre habrá motivos para celebrar a fin de año. Termina 2008, el gran año en que El Cronista festejó sus 100 años, llegando mejor que nunca al Centenario, como le prometimos a los lectores. Empieza el año 101. ¡Feliz 2009!