El trabajo virtual o analógico será la estrella del 2014 ante las formas de organización con las nuevas tecnologías

El trabajo virtual o analógico será la estrella del 2014 ante las formas de organización con las nuevas tecnologías

El trabajo virtual o analógico será la estrella del 2014 ante las formas de organización con las nuevas tecnologías

El ‘trabajo virtual’ es el que realiza el trabajador que presta servicios fuera del ámbito laboral generalmente conectado a través de herramientas informáticas y/o de celulares complejos. Debería llamarse ‘trabajo analógico’, ya que reproduce las condiciones de trabajo generalmente diseñadas en el establecimiento del empleador en los más variados ámbitos fuera de la empresa. La analogía implica una relación de semejanza entre dos realidades diversas, basado en la existencia de atributos semejantes, con una posición relativa semejante y con una función parecida aún cuando las bases o el origen sea diverso (analogía: del latín analogía, y este del griego, proporción, semejanza). Es por eso que al teletrabajo que no tiene un lugar predeterminado se lo denomina teletrabajo nómade, y al que se localiza en el hogar del trabajador se lo llama oficina doméstica o ‘home office‘, y al que se instala en una oficina multifuncional, el que se adapta a cada ocasión o circunstancia, o el que puede ser mixto cuando se alterna la oficina con las otras alternativas. El trabajo virtual alude a una paradoja al hacer referirse a algo implícito, tácito que se vincula con una realidad de existencia aparente, (virtual: del latín virtus, fuerza, virtud). Por ende es una terminología equívoca. En cambio la jornada virtual aparece como una semblanza razonable de lo que puede ser el tiempo de trabajo bajo el escenario del teletrabajo, que siempre implica el uso de las redes de telecomunicación por vía de Internet, de la web y de las herramientas informáticas por medio de sistemas computarizados. La cibernética implica la interacción del hombre con los sistemas automatizados, entre los subsistemas de regulación biológica y la tecnología informática, (cibernética: del francés cybernétique, este del inglés cybernetics, y este del griego, arte de gobernar una nave). Si aceptamos que dirigir organizar y controlar el trabajo es una combinación de elementos técnicos no presenciales, resulta claro que el trabajo analógico es un hecho plausible y de aplicación en casi todas las actividades, incluyendo la producción bajo ciertas condiciones. Una empresa de armado de vehículos puede necesitar de una línea de producción y montaje robotizada, pero el diseño de todos los equipos, la programación de la serie, la disposición y aplicación de la robótica, y todos los sistemas pueden operar por trabajo analógico. De hecho, en las empresas automotrices, las áreas de sistemas del vehículo se basan en el operadores de home office. Si pasamos a las ventajas y asechanzas del sistema, tenemos entre las primeras la eliminación de los tiempos y costos de viaje entre el hogar y el lugar de trabajo, el costo locativo y operativo de las oficinas centrales en lo que hace a espacios energía y servicios, y en especial, todos los servicios complementarios. Si tomamos los factores cuestionables tenemos la falta de contacto ‘face to face’ que mejora la comunicación y la integración, la perdida de muchas formas de trabajo servicios operaciones y controles en base a equipos, y en especial, el contacto interpersonal en todas sus facetas físicas, psicológicas sociales y espirituales. En cualquier caso, el teletrabajo o trabajo analógico desafía todas las fronteras, no solo las materiales o físicas, sino también las temporales y las estrictamente legales y de los recursos humanos. El solo hecho de que un trabajador no tiene que concurrir a su lugar habitual de trabajo dentro del establecimiento del empleador, transforma en establecimiento en un lugar totalmente aleatorio, como puede ser su casa, un bar, una galería comercial, una plaza o un club deportivo. Lo único que es imprescindible es que exista en el lugar de que se trate una adecuada conexión por vía informática, que se está generalizando en instituciones, entidades, lugares públicos y medios de transporte. En rigor, existe una tendencia a la conexión universal, con lo cual día a día se reducen las limitaciones hasta en los lugares menos imaginables. Se discute en el ámbito jurídico si el trabajador analógico es un dependiente típico que presta servicios por cuenta ajena o por los diversos factores que le permiten operar con ciertas libertades y características, se convirtió o está en proceso de convertirse en un trabajador autónomo. Si analizamos los diversos institutos laborales tropezaremos seguramente con una serie de características que otrora eran indiscutibles elementos de la relación de dependencia que unía al trabajador clásico con su empleador, y hoy cambiaron, desaparecieron o fueron sustancialmente alterados por la realidad. Veamos algunos ejemplos. La jornada, como el lapso dentro del cual se desenvuelve la relación laboral puede pasar a una nueva forma de medir el tiempo de trabajo, ya que existen teletrabajo que se brinda por determinados segmentos temporales cuando se produce un requerimiento, mientras la persona se encuentra ‘stand by‘ o sea bajo una suerte de guardia pasiva que le permite convertirse en un operador en cualquier momento desde cualquier lugar en el que se encuentre, y lo que es más notable, en cualquier tramo del día o de la noche, o sea, las 24 horas. Es en virtud de estas nuevas formas de organizar el trabajo, que no se puede hablar de un tiempo de disponibilidad prevista en forma anticipada, sino de períodos de conexión y de actividad concreta. Es por eso, que generalmente no se mide el tiempo sino los resultados apelando a peculiaridades que debe tener el teletrabajador en cuanto a iniciativa, autonomía y una elevada autoestima. Otro tema clave es el uso del espacio que requiere de una compensación locativa si es dentro del domicilio del trabajador, los gastos que realiza tanto de instalaciones energía o expensas. En términos generales, se abre un nuevo mundo donde debemos abandonar nuestras dimensiones espaciales, y sumergirnos en otro en el cual las comunicaciones y la inteligencia artificial nos imponen una nueva frontera que traspasar. Los supermercados y los centros de compras serán grandes centros de respuesta a los pedidos por Internet, el deporte y la diversión ocuparán espacios significativos, y la inteligencia estarán al servicio de automatizar, robotizar y sistematizar todas las actividades humanas. Estamos frente a una nueva dimensión del trabajo, de la inteligencia y de la producción de bienes y servicios, que sin dudas será la estrella del 2014.