Encrucijada por el pedido de reapertura de paritarias

Encrucijada por el pedido de reapertura de paritarias
Fuente: cronista.com
Autor: Julián A. de Diego
Fecha: 06-08-14

Julián A. de Diego
En 2014 la negociación salarial por vía de los convenios colectivos se convirtió en una trampa para todos.

En 2014 la negociación salarial por vía de los convenios colectivos se convirtió en una trampa para todos. Tras ocho años de acuerdos superiores a la inflación, este año los grandes perdedores son los trabajadores representados por los sindicatos sin distinción de lealtades y posicionamientos. Los gremios, habiendo actuado de buena fe con espíritu no inflacionario aceptaron de un modo u otro las reglas del Gobierno. Pero la crisis no se producirá en diciembre cuando culmine el año, sino en agosto, donde todos los presupuestos de los trabajadores, cualquiera sea su nivel, están agobiados por los aumentos de tarifas, precios, alquileres, créditos y demás deudas. Obviamente, los más afectados son los que poseen ingresos fijos inferiores a doscientos pesos por mes por grupo familiar.

Este año, con más del 80% de los convenios ya firmados, los salarios aumentaron en torno de la pauta oficial del 30% dentro de la negociación de los convenios colectivos. Pero la realidad “se llevó puestos a todos” porque junto a niveles de pérdida del poder de compra superiores al 40% no solo retrocedieron los valores reales del salario, sino que además la crisis golpea con el empleo.

La CGT oficial sabe igual que las otras centrales obreras que la estanflación es el peor de los escenarios. El término que fue acuñado en 1965 por el entonces ministro de finanzas británico, Ian McLeod. Estanflación combina los términos “recesión” e “inflación”; es la situación económica que indica la simultaneidad del alza de precios, el aumento del desempleo y el estancamiento económico, entrando en una crisis con una fuerte depresión de los mercados. Existe recesión cuando el Producto Bruto Interno (PBI) decrece durante por lo menos dos o tres trimestres consecutivos. La estanflación se convierte en un dilema para la política monetaria que debe elegir entre las medidas normalmente usadas para incrementar el crecimiento económico y aumentar por tanto una inflación desbocada o políticas para luchar contra la inflación que reducen la actividad en una economía en situación de desempleo.

Además, una dificultad adicional para la economía es que la estanflación ocurre selectivamente en distintas clases de activos, lo que inhabilita a las medidas de tipo general.

El resultado es que se desencadenan todas las plagas: suspensiones, despidos y desempleo, salarios insuficientes frente a la góndola, recesión y hasta depresión y estancamiento selectivo, y en especial, un horizonte con muy malas perspectivas.

En ese contexto, dos temas centrales se ciernen sobre el gobierno, las empresas y los sindicatos: la reapertura de las paritarias, y la incidencia del Impuesto a las Ganancias. Varios gremios especulan con la idea “suicida por cierto” de reabrir las paritarias y con eso, compensar la diferencia entre lo firmado y el deterioro final al mes de diciembre de 2014. Para la mayoría de los gremios esta diferencia oscila entre el 12 y el 18%, según lo que haya firmado cada sector en particular. Para algunos se puede suplir el déficit con un pago único de carácter no remuneratorio y sin cargas sociales, cuyo monto debería compensar la pérdida de valor de compra.

Para las empresas, la caída del nivel de actividad impide cualquier incremento adicional, y puede ocurrir, que nuevos y mayores costos se paguen con reestructuraciones mayores que las que ya estamos experimentando. En rigor, el desempleo seguramente ha comenzado a crecer, en forma gradual, sobre todo en el marco de las pequeñas empresas, en donde están ocupados en blanco y en negro más del 75% de los trabajadores a nivel país.

En síntesis, además de las condiciones de nuestro frente externo, estamos atrapados en una trampa donde la estanflación, el estancamiento con desempleo, y la inflación han logrado la peor combinación