Efectos de la crisis: reestructuraciones y restracción de los aumentos salariales

Las consecuencias inmediatas de la crisis financiera junto a las pautas que establezca el Fondo Monetario para viabilizar los préstamos, generarán mayor inflación y recesión, fenómeno denominado estanflación (stanflation).

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Martes 22 de mayo de 2018
El término fue acuñado en 1965 por Sir Ian McLeod (Ministro de Finanzas británico), e indica el momento o coyuntura económica en que, dentro de una situación inflacionaria, se produce un estancamiento de la  economía y el ritmo de la inflación no cede.

En el plano de los recursos humanos se acelerarán las reestructuraciones, en el proceso de “rightsizing”, que tiene por finalidad someter a la organización a un estado de recálculo y reformulación sistemático y permanente, que con mecanismos de flexibilidad, permite la adecuación de la estructura a las necesidades requerimientos y variaciones que impone el mercado y los clientes.

El estado de reestructuración permanente hoy caracteriza a la mayoría de las empresas exitosas, que son a su vez las que demandan mayor flexibilidad. Esto afecta empresas multinacionales y nacionales, y prescinde del tamaño, de modo que afectará a pequeños establecimientos, a las PYMEs en general, y las empresas más importantes.

En las paritarias, se trata de preservar el modelo en base a la pauta del 15%, con cláusula de revisión, de modo tal que los gremios se aseguran un ajuste si la inflación supera dicha pauta. Ahora sabemos, que con un primer cuatrimestre del 2018 que ya roza el 10%, existe una presión adicional en las negociaciones pendientes, por aumentar el ajuste inicial, ya que seguramente al superar el primer semestre, dicha pauta habría sido superada al adicionar la inflación de mayo y de junio.

En alguna medida se ha logrado que los incrementos salariales se instalen después de la inflación, de modo tal, que hoy los ajustes salariales no son activadores ni generan por sí deterioro del signo monetario como en otras épocas que los aumentos eran anticipatorios y superiores a las expectativas.

Si bien no se conocen textos de los posibles pautas del Fondo Monetario se ha comenzado a utilizar expresiones ligadas al tema laboral como la flexibilidad en la contratación y en la extinción del contrato de trabajo, eliminación de las distorsiones impredecibles como ocurre en el plano de las indemnizaciones por despido más las multas de la falta de registración o de la registración anómala, y por ende, una serie de reformas, que por sus características deberán pasar por las horcas caudinas del Parlamento.

En las listas del Fondo aparece el tema flexibilidad dentro de las condiciones de trabajo, ligado a tres planos: a. la polivalencia funcional o multi-profesionalidad por el cual las personas realizan diversas tareas y funciones a cuyos fines reciben capacitación especial y les permite cambiar de área sección o planta con el fin de optimizar la productividad; b. la movilidad de la persona en relación con el lugar de trabajo, al cambio de sección, el cambio de  y la sede de su prestación o la sede a la cual reporta; y c. la movilidad geográfica, en todos los sentidos, no solo para mudar la localización, sino inclusive para instalarse en otra comunidad nacional o del exterior.

En cualquier caso, la reforma laboral remitida por el Poder Ejecutivo al Parlamento no contempla la mayoría de los temas, salvo el caso de las indemnizaciones, teniendo en cuenta que incluye el blanqueo que puede ser compatible con la lista de sugerencias, como el fondo de cese laboral que cubriría el pago de las indemnizaciones por despido legales.

En cualquier caso, la nueva etapa que se inicia después de la reciente crisis implica un importante ajuste, que no se resuelve con medidas formales o con registros contables.

Los cambios en lo que hace al gasto público importan una clara racionalización del Estado en todos los planos, sobre todo, en el área de los recursos humanos donde el exceso de población es superior al 50%. Cualquiera sea el modelo que se busque demandará otro gran esfuerzo que tendrá múltiples efectos colaterales.

Por Julián A. de Diego.
Director del Posgrado en RR. HH. Escuela de Negocios de la U.C.A.