Pronostico laboral, con moderado optimismo y nuevos conflictos

El año 2018 termina con todos los indicadores laborales en rojo. El empleo se congeló, el desempleo creció, la economía clandestina llega al 40%, los subsidios a los que no trabajan tienen niveles nunca antes vistos de beneficiarios y de beneficios, numerosas actividades industriales siguen cayendo en los niveles de actividad,  y los salarios y las jubilaciones perdieron poder adquisitivo.

El mundo del trabajo dependen de la evolución de la economía, y por ende, los resultados no podían haber sido otros. Sin embargo, existen tantos contrastes, que convendría formular los pronósticos en forma selectiva, ya que los datos generales pueden generar errores singulares.

Publicado en El Cronista, jueves 27 de diciembre de 2018
A nivel macro el déficit fiscal supera todas las previsiones, la inflación cercana al 50%, la presión impositiva y la carga fiscal son las más altas del planeta, la caída del crecimiento general sobre el PBI es evidente, el gasto público descontrolado, los intereses y el crédito inviable para las PYMES y confiscatorio para los inversores en general, y no existen evidencias de inversiones de corto o de mediano plazo y no se dan las condiciones ni incentivos para que cambie la tendencia. Un capítulo especial merecen los tarifazos pretéritos y los que vienen, que siguen generando una clara distorsión en más del 50% de la población que está por debajo de la canasta familiar o a nivel de ella, y sigue castigando a los pequeños emprendimientos.

El año 2019 se presenta complejo y heterogéneo, al punto que es conveniente distinguir el escenario por sector. Existen sin duda grandes triunfadores como TOYOTA, Despegar.com, Mercado Libre, el Proyecto de Vaca Muerta, la actividad agropecuaria y las empresas proveedoras del agro, los frigoríficos, las empresas que exportan como las vitivinícolas, la industria farmacéutica, los exportadores de miel, las empresas tecnológicas o unicornios, los productores de desarrollos de software, el turismo la hotelería y los servicios turísticos beneficiados por el valor de las divisas, y otros.

El empleo dependerá de los niveles de actividad económica de cada sector. Por lo tanto habrá nuevas contrataciones en empresas o áreas en crecimiento como se vislumbra en el sector petrolero y en el gas,

En cambio seguirá la crisis golpeando a las pequeñas y medianas empresas que no tienen respaldo, no pueden acceder a un crédito razonable, y tienen importantes bajas en el consumo.

El conjunto de factores objetivos nos permite establecer que el año 2019 será complejo y ofrecerá todavía importantes dificultades y alto nivel de incertidumbre.

Repasemos los salarios, los convenios colectivos, el empleo, los conflictos y las necesidades que imponen las circunstancias.

Los salarios seguirán el curso de la inflación, que ha sido situada por medios indirectos en el 23%, lejana de las estimaciones privadas que se colocan todas por encima del 30 y hasta sobre el 35%. Encuestas realizadas entre empresas líderes arrojan un promedio del 27%. En cualquier caso, recordemos que los salarios convencionales contarán con las cláusulas de revisión. Los que volverán a retrasarse son los mandos medios y superiores, que pueden estar entre 7 y 12% por debajo de los incrementos de convenio, que tarde o temprano igualarán el IPC del INDEC.

Los convenios colectivos pueden ser un medio de modernización del modelo de relaciones laborales, de modo que toda iniciativa que se realice en su proceso de negociación con nuevos contenidos es loable. Caben las limitaciones de la llamada disponibilidad colectiva legal que es muy limitada, sin perjuicio de que pueden reglarse las lagunas del derecho.

El empleo, entre altas y bajas, se mantendrá en los niveles del 2018, de modo que crecerá el desempleo, y lamentablemente, crecerá la economía clandestina, refugio natural de las pequeñas empresas.

Los conflictos serán por empresa o sectoriales, dada la total inutilidad que generaron los paros generales de la CGT, que no solo no lograron ningún objetivo estratégico, sino que además debilitaron a la central obrera, que obviamente, tiene que cambiar la estrategia para poder mantenerse viva en el proceso de negociación de los necesidades laborales y sociales.

Las necesidades que imponen las circunstancias son claras, sin crecimiento y sin las condiciones básicas que exige la economía para brindar a los inversores reglas y garantías y una rentabilidad razonable, no habrá inversiones y siquiera las provenientes del mercado local. La reforma laboral ahora postergada, requiere de una batería de mecanismos legales, reglamentarios y convencionales, que el Poder Ejecutivo no está dispuesto a afrontar.

En ese contexto, jugará un papel esencial el innovador, el que desafía las reglas, el que tiene iniciativas disruptivas, los creadores, los emprendedores, los ingeniosos, y los hábiles y astutos, que estén dispuestos a sortear las dificultades y obstáculos de la actual coyuntura que presenta en el 2019 un nuevo año típicamente argentino.

Por Julián A. de Diego.
Director del Posgrado en RR. HH. Escuela de Negocios de la U.C.A.