Capitalist Democracy in the Region Is in Crisis

There are four types of lies: little lies, moderate lies, big lies and statistics. Inequality hides behind a subtle disguise, behind measurements of economic and social indicators. The big figures of macroeconomics, averages, measurements of per capita income usually give a deceitful picture, and conceal or fail to reflect the real world.

Published in El Cronista on October 29, 2019
Abraham Lincoln used to say that you can fool all the people some of the time, and some of the people all the time, but you cannot fool all the people all the time, particularly if you are fooling the very same people that you have deceived. Seguir leyendo Capitalist Democracy in the Region Is in Crisis

La democracia capitalista de la region en crisis

Existen cuatro niveles de mentiras: la pequeña mentira, la intermedia, la gran mentira y la estadística. La desigualdad se oculta tras un sutil disfraz detrás de la medición de los indicadores económicos y sociales. Los grandes números macro, los promedios, las mediciones del ingreso per cápita, a menudo ofrecen una imagen engañosa, y ocultan o no reflejan el mundo real.

Publicado en El Cronista, 29 de octubre de 2019
Abraham Lincoln decía que se puede mentir a pocos mucho tiempo, se puede mentir a muchos poco tiempo, pero no se puede mentir a todos todo el tiempo, sobre todo si el engaño tiene como destinatarios a los mismos que han sido defraudados.

Es sin dudas el caso que hoy exhibe Chile, dentro del contexto de un país aristocrático, el modelo económico de éxito en América Latina (Ingreso “per capita” u$s28.000 anuales para el 2020 FMI), donde la pobreza había llegado al 40% y hoy se estima en el 8%. Sin embargo, apareció de la nada la insuficiencia del salario, de las jubilaciones de las AFP de u$s 240, y más del 60% de la población con graves carencias en la atención de la salud, en el alto costo de los servicios eléctricos y del transporte, en los precios de los medicamentos, en el acceso a la educación de calidad, en la aspiración a ocupar los puestos de trabajo disponibles de mayor responsabilidad, que se ha traducido en la parálisis de la movilidad social, en procura de una clase media sustentable, que refleje el marco aspiracional de la clase baja chilena. Lo cierto es que el 10% de la población concentra el 80% de la renta, y el 90% de los chilenos se reparten el 20% restante). Seguir leyendo La democracia capitalista de la region en crisis

En pleno caos, Chile reduce la jornada laboral: punto por punto, la iniciativa de ley que debe validar Piñera

Dos propuestas presentadas al congreso buscan reformar la jornada laboral en el país trasandino. Qué ofrece cada iniciativa y qué pasa en Argentina

Publicado el 25 de octubre de 2019 en iProUP | Empleo 4.0

En un abrir y cerrar de ojos, el panorama político y social de Chile dio un giro de 180º, al menos para quienes miran lo que acontece desde otros países y que han estado ajenos a sus procesos subyacentes.

Desde mediados de octubre, el gobierno de Sebastián Piñera enfrenta una profunda crisis que no sólo lo ha dejado entre la espada y la pared, sino que además puso sobre el tapete la discusión sobre cómo debe reconfigurarse un entramado económico que, en las calles, es criticado por su desigualdad.

En este marco, no sorprendió que este jueves la Cámara de Diputados aprobara el proyecto de Ley de la oposición que rebaja la jornada laboral a 40 horas semanales, iniciativa que cuenta con amplio apoyo entre los chilenos (ver infografía). El proyecto, presentado por las diputadas comunistas Camila Vallejo y Karol Cariola obtuvo 88 votos a favor, 24 en contra y 27 abstenciones.

Se trata de un avance clave, que abre las puertas a que el nuevo marco de ley sea aprobado en no más de 60 días, de acuerdo con las fuentes trasandinas consultadas por iProUP y estimaciones hechas por los legisladores de la oposición.

Sobre el futuro de la iniciativa, la propia Vallejo comenta: “Hemos estado conversando con los senadores, han mostrado voluntad, pero también necesitamos que nos den ciertas claridades respecto a cuánto tiempo se van a demorar, porque ya no podemos esperar mucho más”.

“La ley propuesta tiene gradualidad de un año para grandes empresas y de cinco años para las pequeñas y medianas. Empezará a regir el año próximo, si bien la fecha exacta va a depender del Senado y también del Gobierno. Si quiere llevarlo al Tribunal Constitucional, obviamente que se va a retrasar la promulgación”, añade la diputada chilena.

Además de la normativa impulsada por Vallejo, férrea opositora al gobierno de Piñera, el oficialismo también tiene su propio plan de reforma laboral, del que ya diera cuenta iProUP. Esa contrapropuesta se basa en los siguientes puntos centrales:

– Reduce la jornada semanal de 41 a 45 horas “promedio” (el proyecto de Vallejo refiere a un máximo de 40 horas semanales)

– Mantiene el total mensual en 180 horas (la iniciativa de la oposición la disminuye a 160 horas)

– Flexibiliza el horario según acuerdo empleado-empleador (la otra iniciativa mantiene la actual rigidez)

– Plantea cuatro días de trabajo más tres días de descanso (Vallejo establece cinco días de 8 horas o bien seis de 6 horas y fracción)

– Se aplicará de forma progresiva (la propuesta impulsada por el PC busca la aplicación inmediata en grandes empresas y gradual en Pymes)

Además de la flexibilización de la jornada laboral, el proyecto oficialista contempla otras medidas:

– Bolsa de horas extraordinarias: similar al “banco de horas” que aplica Mercado Libre en Argentina (se pacta una cantidad de tiempo extra para épocas de alta demanda que luego se compensa con días adicionales de vacaciones)

– La posibilidad de pactar entre empleado y empresa los horarios de inicio y de finalización de la jornada

– La opción a favor del empleado de disminuir el tiempo de almuerzo para adelantar su horario de salida

– La chance de adaptar la jornada en períodos de vacaciones familiares

El humor social ejerce una fuerte presión sobre el Parlamento. En momentos en que la tensión en las calles no decae, una ley que contente a todas las partes se presenta como la mejor salida política a una crisis que nadie pudo prever.

Actualmente, Chile tiene la quinta jornada laboral más extensa de los países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), ubicándose por detrás de México, Costa Rica, Corea del Sur y Grecia, y al mismo nivel que Rusia.

“El Gobierno deberá asistir con una propuesta con base técnica para evitar que en breve se apruebe la alternativa opositora”, advierte a iProUP una importante fuente que mantiene diálogo permanente con los principales políticos trasandinos.

“En el fondo, el plan del Gobierno le brinda a las empresas la posibilidad de adaptar y flexibilizar horarios sin pagar más. Por otro lado, si un empleado trabaja 8 horas en lugar de 12, no cobra las otras cuatro. En este aspecto tiene la visión del empleador y es por eso que cuenta con el apoyo de las cámaras empresarias”, señala a iProUP la fuente.

Otra fuente familiarizada con la política trasandina remarca que esta iniciativa lejos está de ser una más entre tantas. Más bien, forma parte de una batalla que Piñera necesita ganar para que no se le caiga el plan de “Modernización laboral” presentado en mayo.

El caso argentino

En Argentina, el 70% de los empleados mantiene un esquema tradicional, según datos de Randstad provistos a iProUP. Es decir, concurre a sus oficinas en horarios regulares. Sin embargo, ocho de cada 10 asegura que con un convenio flexible mejorarían la creatividad, productividad y el nivel de satisfacción para con la compañía.

Tras las PASO, la posibilidad de avanzar en un nuevo proyecto de ley laboral quedó en stand by. De hecho, es un tema que se evita por su carácter espinoso.

Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial, afirma que habló del tema con Alberto Fernández. Sin embargo, Matías Kulfas, referente del candidato del Frente de Todos, se encargó de echar por tierra un avance en este sentido.

“Lo que se tiene que hacer es trabajar sector por sector y ver en dónde se puede mejorar”, afirma Kulfas. Contrariamente, los expertos coinciden en que la actual legislación debe ser revisada por completo ya que data de los años ’70 cuando aún no se habían creado siquiera la computadora.

Jorge Figueroa, director de Public Affairs y Sostenibilidad de Randstad, señala: “Las nuevas formas de trabajo tienen que ver con esquemas adaptables a las nuevas generaciones. Argentina posee ropajes legales que no se adecuan a estas relaciones de trabajo, lo que eleva el riesgo de que muchas personas queden afuera y desprotegidas”.

Al respecto, Figueroa remarca que hay que quitar la carga peyorativa del concepto flexibilidad. “Hay que hablar en términos de ‘flexi-inclusión’, para asegurar efectivamente la inclusión de personas, con un trabajo decente, en el que estén asegurados y que esa cobertura la puedan llevar consigo”, advierte.

El abogado laboralista Juan Carlos Cerutti, coincide en este punto y ejemplifica: “‘Banco de horas’ no significa que una persona trabaje 48 horas seguidas, sino que pueda hacerlo hasta 12 y tenga otras 12 de descanso, además de anualizarse la jornada”. No obstante, subraya que por la actual incertidumbre “nadie está dispuesto a discutir una reforma”.

“Son cosas que se van a poder conversar y desmitificar. Cualquiera que gane, sea Macri o Fernández, tendrá que tenerlo presente, en el Parlamento o en la reforma de estatutos”, agrega Cerutti.

Solana De Diego, abogada del estudio De Diego & Asociados, resalta que “el presente escenario está marcando la necesidad urgente de adaptar la ley laboral, ya que tenemos los costos más altos para el trabajador y, a su vez, para las empresas, si los comparamos con el resto la región”.

Convenios colectivos, una alternativa

A la espera de una ley que considere los cambios citados, son varias las compañías que ya contemplan estas políticas bajo la premisa de que así lograrán un mejor clima laboral y un incremento de la productividad.

Los países desarrollados tienen marcos regulatorios que fomentan el work-life balance, con opciones de jornadas reducidas y home office varios días a la semana, dependiendo del tipo de trabajo.

“Tenemos un esquema similar al de España, Francia e Italia, que es bastante rígido. Ellos ya se están adaptando porque son un mercado común y tienen otra dinámica. Nosotros enfrentamos más dificultades”, subraya Figueroa a la hora de hacer un paneo sobre el esquema local. “Hay que articular acciones público-privadas adecuadas”, agrega.

Para de Diego, “si no hay una nueva ley laboral en el corto plazo, los convenios colectivos se transformarán en el camino elegido por las propias empresas para encarar reformas”.

En ese sentido, explica que “en algunas firmas el teletrabajo ya aparece regulado. Este esquema funciona desde hace más de una década y todavía no tenemos una normativa específica, sólo una resolución de riesgos del trabajo que habla de medidas básicas para poder trabajar a distancia”.

“Ahora estamos con una Ley de Contrato de Trabajo que habla de ‘hora a hora’, cuando las nuevas tecnologías son por cumplimiento de objetivos, por lo que podrían incluirse jornadas flexibles sin tener un horario específico, que es la tendencia de las nuevas generaciones”, concluye la especialista.

 

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The Taboo of the Labor Reform in Pre-election Times

The Labor Reform gets a really bad press in electoral campaigns even though it is one of the pillars of the future of Argentina. Both candidates and leading figures are participating with a statement that contains a fallacy. It is really exotic how they use their ability to shirk their responsibility to deal with the necessary proposals under today’s circumstances, and draw on multiple resources to hide or simulate reality.

Published in El Cronista on October 15, 2019
In the vicissitudes of the supposed social pact, it is said that companies and unions agree on basic terms. However, their statements show traps, contradiction and especially, lack of conviction.

Curiously enough, the industry takes on commitments that have nothing to do with its grievances, such as respect for freedom of association, a tripartite view of labor law (State, Unions and Companies), and the need to revise special rules and regulations. Now with CTA [Argentine Workers’ Central Union] as a part of CGT [Workers’ General Confederation], social movements and left-wing groups aspiring to hold specific powerful positions, there is little chance that what they say may come true. Seguir leyendo The Taboo of the Labor Reform in Pre-election Times