La huelga no da derecho al cobro de salarios por el tiempo de inactividad

La huelga no da derecho al cobro de salarios por el tiempo de inactividad
Fuente: cronista.com
Autor: Julián A. de Diego
Fecha: 20-08-14

La huelga lícita garantizada por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional no concede el derecho a cobrar los días de inactividad.

La ausencia de la contraprestación a cargo del trabajador de ofrecer su fuerza de trabajo, suspendida por efecto de la huelga, si fuera remunerada se constituiría en una obligación sin causa.
La huelga es un derecho constitucional que legitima un daño: el de no producir suspendiendo las tareas (simple abstención) cuando la misma se funde en una causa laboral, sea declarada y apoyada por un sindicato con personería, cumpliendo además con los procedimientos legales de conciliación y de autocomposición, e integrando las guardias mínimas cuando se trate de servicios esenciales.
La legitimación del daño importa solo y únicamente la abstención colectiva y concertada del deber de trabajar, que genera a su vez otro daño ulterior que consiste en el hecho de que no se devengan los salarios por falta de disponibilidad, más la posibilidad fáctica de que el trabajador sea intimado y luego despedido por haber participado en una medida de fuerza ilegal. Las prácticas ilegales avaladas por algún acto administrativo o la indiferencia oficial, hicieron caer a la sociedad en general en una irremediable confusión.
Los dirigentes sindicales parten de que la huelga legal no genera la pérdida de salarios, en base a un silogismo que lleva a una falacia, al partir de la premisa de que la huelga al ser legal no puede importar daño para el trabajador. En rigor, se trata de una banalización del concepto de huelga a través de una aspiración que dan por hecha, a pesar de que es un derecho constitucional de interpretación restrictiva, y que impone la obligación del legislador de limitarlo conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio.
En los hechos, para un dirigente sindical una huelga sin daño al trabajador que participa es, en rigor, una aspiración dentro del proceso negocial. No es un derecho. Es por cierto un triunfo, si logra obtener un reconocimiento de los salarios caídos por parte del empleador, que deberá ubicar semejante concesión dentro del contexto estratégico e histórico de la compañía.
Curiosamente, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y otras carteras colegas, a menudo presiona o resuelve que deben abonarse los salarios, en el contexto de la conciliación obligatoria, generando un incentivo para que las medidas de fuerza se renueven sin costo alguno. Además de ser un acto arbitrario, que atenta contra la institucionalidad del sistema, es una contradicción con la supuesta legitimidad con la que se pretende gobernar, es también una contradicción con lo que se promete para un futuro mejor. Al respecto se ha establecido que la sola circunstancia de haber cesado en la prestación del servicio en ejercicio del derecho de huelga no determina la pérdida de derechos emergentes del contrato de trabajo, pero tampoco constituye un medio de adquirir derechos y dado que la remuneración se adquiere por haber estado dispuesto a ejecutar un servicio, si con la huelga el trabajador no puso su trabajo a disposición del empleador, no adquiere el derecho a verlo retribuido. (CApCivil, Comercial, Laboral y de Minería de Caleta Olivia o 13/08/2012 o APAP Las Heras c. Municipalidad de Las Heras s/amparo o La Ley Online o AR/JUR/80330/2012). Otro tanto ocurrió al desestimarse la acción deducida por la Unión de Empleados del Poder Judicial de la Nación con fundamento en el art. 47 de la ley 23.551 a fin de que se ordene al referido Poder Judicial a cesar con la práctica de descuentos salariales efectuados con motivo de días no trabajados por adhesión a una huelga, en tanto los trabajadores no tienen derecho a percibir los salarios que se devengan durante el conflicto en el que participaron mediante una abstención concertada de prestar servicios, rigiendo el principio según el cual no corresponde salario sin trabajo; (CNacApTr, sala IX o 19/11/2009 o Unión de Empleados de la Justicia de la Nación c. Poder Judicial de la Nación o DT 2010 (mayo) , 1196; José E. Tribuzio o AR/JUR/48851/2009). También se decidió rechazar la acción de amparo intentada por una asociación docente contra el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a fin de que se declare la inconstitucionalidad de una nota por la que el demandado dispuso descontar los haberes correspondientes a dos días de paro, pues, no hay elementos que permitan suponer verosímil el derecho de los trabajadores a verse remunerados por las jornadas no trabajadas, mientras que nada cabe decir acerca de la repercusión que dicha jornada pueda tener sobre otros rubros de la remuneración, que deberían ser examinados en un proceso de pleno conocimiento.
La huelga se ha distorsionado involucionando, al admitir para muchas interpretaciones que la violencia puede formar parte de ella, o que derechos que nunca se discutieron ahora se adicionen arbitrariamente al tipo legal. Los que deben velar por el regreso a las fuentes, por la vuelta a la institucionalidad y a la calidad con que se arbitran los derechos, son los candidatos.

Encrucijada por el pedido de reapertura de paritarias

Encrucijada por el pedido de reapertura de paritarias
Fuente: cronista.com
Autor: Julián A. de Diego
Fecha: 06-08-14

Julián A. de Diego
En 2014 la negociación salarial por vía de los convenios colectivos se convirtió en una trampa para todos.

En 2014 la negociación salarial por vía de los convenios colectivos se convirtió en una trampa para todos. Tras ocho años de acuerdos superiores a la inflación, este año los grandes perdedores son los trabajadores representados por los sindicatos sin distinción de lealtades y posicionamientos. Los gremios, habiendo actuado de buena fe con espíritu no inflacionario aceptaron de un modo u otro las reglas del Gobierno. Pero la crisis no se producirá en diciembre cuando culmine el año, sino en agosto, donde todos los presupuestos de los trabajadores, cualquiera sea su nivel, están agobiados por los aumentos de tarifas, precios, alquileres, créditos y demás deudas. Obviamente, los más afectados son los que poseen ingresos fijos inferiores a doscientos pesos por mes por grupo familiar.

Este año, con más del 80% de los convenios ya firmados, los salarios aumentaron en torno de la pauta oficial del 30% dentro de la negociación de los convenios colectivos. Pero la realidad “se llevó puestos a todos” porque junto a niveles de pérdida del poder de compra superiores al 40% no solo retrocedieron los valores reales del salario, sino que además la crisis golpea con el empleo.

La CGT oficial sabe igual que las otras centrales obreras que la estanflación es el peor de los escenarios. El término que fue acuñado en 1965 por el entonces ministro de finanzas británico, Ian McLeod. Estanflación combina los términos “recesión” e “inflación”; es la situación económica que indica la simultaneidad del alza de precios, el aumento del desempleo y el estancamiento económico, entrando en una crisis con una fuerte depresión de los mercados. Existe recesión cuando el Producto Bruto Interno (PBI) decrece durante por lo menos dos o tres trimestres consecutivos. La estanflación se convierte en un dilema para la política monetaria que debe elegir entre las medidas normalmente usadas para incrementar el crecimiento económico y aumentar por tanto una inflación desbocada o políticas para luchar contra la inflación que reducen la actividad en una economía en situación de desempleo.

Además, una dificultad adicional para la economía es que la estanflación ocurre selectivamente en distintas clases de activos, lo que inhabilita a las medidas de tipo general.

El resultado es que se desencadenan todas las plagas: suspensiones, despidos y desempleo, salarios insuficientes frente a la góndola, recesión y hasta depresión y estancamiento selectivo, y en especial, un horizonte con muy malas perspectivas.

En ese contexto, dos temas centrales se ciernen sobre el gobierno, las empresas y los sindicatos: la reapertura de las paritarias, y la incidencia del Impuesto a las Ganancias. Varios gremios especulan con la idea “suicida por cierto” de reabrir las paritarias y con eso, compensar la diferencia entre lo firmado y el deterioro final al mes de diciembre de 2014. Para la mayoría de los gremios esta diferencia oscila entre el 12 y el 18%, según lo que haya firmado cada sector en particular. Para algunos se puede suplir el déficit con un pago único de carácter no remuneratorio y sin cargas sociales, cuyo monto debería compensar la pérdida de valor de compra.

Para las empresas, la caída del nivel de actividad impide cualquier incremento adicional, y puede ocurrir, que nuevos y mayores costos se paguen con reestructuraciones mayores que las que ya estamos experimentando. En rigor, el desempleo seguramente ha comenzado a crecer, en forma gradual, sobre todo en el marco de las pequeñas empresas, en donde están ocupados en blanco y en negro más del 75% de los trabajadores a nivel país.

En síntesis, además de las condiciones de nuestro frente externo, estamos atrapados en una trampa donde la estanflación, el estancamiento con desempleo, y la inflación han logrado la peor combinación

Estudio Jurídico Líder en Asesoramiento Laboral Empresario y Atención de Conflictos Individuales y Colectivos

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