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El debate sobre la cláusula gatillo y la eventual revisión del acuerdo salarial

La renegociación de los salarios tiene una pauta sugerida por el Poder Ejecutivo en el sentido de pactar un incremento del 15%, en el entendimiento de que la pauta oficial será igual a la inflación.

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Jueves 15 de febrero de 2018
La incógnita no está en el objetivo aspiracional de articular ajustes inferiores a la inflación y por ende, los que trabajan en relación de dependencia pierdan poder adquisitivo y retrasen el poder de compra de su salario.

Es más, la CGT negociadora (hoy la mayoritaria) tiene dos alternativas. Una fue ya empleada en 2017 con cláusulas gatillo que se activaban cuando la inflación del IPC del Indec superara lo acordado. La otra alternativa era la de reanudar la negociación colectiva si se traspasaba la inflación para renegociar el saldo.

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La negociación salarial arranca con ajustes por productividad y cláusula gatillo

Miércoles  10 de Mayo de 2017

La negociación salarial arranca con ajustes por productividad y cláusula gatillo

 

La encrucijada entre productividad e inflación se mantiene vigente, y por ahora, a los sindicatos les preocupa no perder poder adquisitivo frente a la inflación del año 2017. El dilema lo planteó el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, al instalar la cláusula gatillo y la confianza en el Gobierno Nacional y en la imprescindible derrota de la inflación.

Ya quedó atrás la meta de inflación oficial entre el 12 y el 17%, y con los datos de abril ya tenemos una proyección anual de casi el 25%.

En un contexto donde se mantiene por más de seis años la estanflación, y donde la actividad económica sigue deprimida, y todavía no existen síntomas sustentables de reactivación, el modelo de relaciones laborales debe adecuarse a las circunstancias.

Unos pocos, los que promueven reclamos imprudentes o desafían al Gobierno Nacional le anexan la deuda del pasado y martirizan con un bono de fin de año para recuperar poder de compra.

Los moderados propician la cobertura de la inflación con acuerdos en torno del 20 al 23% con cláusula gatillo hacia fin de año o en dos tramos.

El gremio de mecánicos, Smata, cerró el acuerdo salarial para el segundo trimestre del año para los empleados de concesionarias de autos (ACARA) y la cámara de concesionarios de servicios del Automóvil Club acordaron una suba salarial por un 6,41%, que anualizada implicaría una mejora de 25,6%.

La Asociación Bancaria, en un contexto de fuerte resistencia y conflictividad logró por el puente de enero febrero y marzo en torno del 24%.

Los que tienen serias dificultades en la actividad están optando por cambios vinculados con la productividad, modificación de algunos rubros que tenían efectos muy negativos o que en la actualidad son de pago imposible, y están demorando la negociación de salarios para el segundo semestre.

Entre ellos tenemos la actividad petrolera que necesita reubicarse con estándares internacionales, y que ya suman dos acuerdos con sus respectivas adendas suscriptas con los sindicatos de Neuquén liderados por el senador Guillermo Pereyra y por Manuel Arévalo, y por los sindicatos de Chubut Jorge ‘Loma’ Ávila y José Dante LLudgar y por las cámaras empresarias de operadoras petroleras (CEPH) y de servicios especiales (CEOPE).

Otra dimensión tiene la reducción de la contribución patronal de ATILRA con la crisis de la industria láctea y de SanCor, que de $ 3000 pasó a $ 1500 y a $ 750 por cada trabajador con destino a la obra social, para empresas grandes y pequeñas respectivamente.

Otra de las actividades en proceso de reconversión es la marítima liderada por el Sindicato de Capitanes de Ultramar y que completan otros gremios que negocia con F.E.N.A. la federación que agrupa hoy las empresas de las distintas especialidades, que se encuentra en pleno Procedimiento de Reestructuración Productiva, conforme la Ley de Empleo (arts. 95 a 97).

Tres paradigmas que deberíamos recordar a las partes. La primera, que un aumento superior a lo razonable implica recortes en el empleo, tanto el existente como el futuro. La segunda, que cuanto más alta es la tasa de interés menor es la creación de empleo y menor es la inversión. La tercera, los que ganan son los que tienen trabajo y los que pierden son los desempleados y los ‘planeros’ o beneficiarios de planes sociales.

En las actuales circunstancias sigue siendo fundamental mantener firme el debate sobre productividad, a través de herramientas concretas como son: a) La transformación de adicionales fijos o anacrónicos, por sumas sujetas a resultado; b) El reemplazo de prestaciones ligadas a lapsos de inactividad, por mecanismos que premien el rendimiento, la calidad y la producción; c) La anulación de prestaciones anacrónicas o que conforman un lastre para mejorar la competitividad como el adicional por antigüedad; d) La creación de incentivos de aplicación efectiva contra el ausentismo, la falta de contracción al trabajo o la falta de colaboración, de naturaleza variable y por resultados concretos y verificables; y e) Introducción de sistemas que variabilicen la remuneración en el máximo porcentaje posible para reinstalar la meritocracia como sistema general.

En rigor, en el futuro próximo se avisora una caída de la inflación que sería sin dudas el contexto ideal para que todo el contenido de la negociación salarial colectiva esté ligado a la productividad.

JULIÁN DE DIEGO

JULIÁN DE DIEGOProfesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

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Cláusulas gatillo, indexación y productividad, nuevas fórmulas para ajustes salariales

Cláusulas gatillo, indexación y productividad, nuevas fórmulas para ajustes salariales

 

Cláusulas gatillo, indexación y productividad, nuevas fórmulas para ajustes salariales

Un caso testigo que se analiza en los posgrados de recursos humanos es el famoso dilema en el que el sindicato reclama el 20% de aumento salarial y la representación empresaria solo cuenta con la mitad de los recursos para pagar el aumento demandado. Sin embargo se ponen de acuerdo porque ambos lograron sus objetivos.

¿Cómo es que se logra uno de los famosos ‘equilibrios de Nush’?

Muy sencillo, el aumento se otorga en forma escalonada, de modo tal que comienza en cero en un tramo inicial, sigue con el 5, 10, 15 y llega en cinco tramos al 20% en el último. Con ello, el sector empresario pagó la mitad que estaba dentro de sus posibilidades y el sindicato logró al final su deseado porcentaje. Al cumplirse quince años de negociación colectiva ininterrumpida (2003-2017), después de más de treinta años de las vicisitudes más diversas (1983-2017), incluyendo diez años de congelamiento (1993-2003), la dinámica y los contenidos se renuevan, en un verdadero cambio de paradigmas.

El caso comentado comenzó a modificarse en las negociaciones del 2012 cuando los gremios trataron de reducir las cuotas y reclamaron porcentajes mayores en las primeras cuotas que en las últimas, con el fin de propiciar alguna ventaja para los asalariados frente al curso de la inflación que horadaba su poder de compra.

Así se había lanzado una suerte de carrera entre precios y salarios con suerte diversa.

Hoy tenemos instalados nuevos componentes no empleados hasta ahora salvo en algún caso excepcional, y ellos son la cuantificación de aumentos pendientes de períodos anteriores, las cláusulas gatillo, el ajuste por inflación de los acuerdos, y la necesidad de dar cabida a las cláusulas de productividad que mejore los bajos estándares que presentan hoy las actividades.

En rigor, la negociación de los bancarios y las distintas opciones que presentaron los gremios de la educación, dejaron planteados nuevas incógnitas y desafíos. Por lo pronto, cuando el Estado ofrece ajustes por inflación dentro del proceso de negociación, está apostando en forma clara al éxito que puede lograr el Gobierno Nacional en el índice del IPC del INDEC, y que la economía logrará generar inversiones de mediano y largo plazo, sumado al hecho de que debería caer el altísimo déficit fiscal existente.

En un escenario global, regional y local complejo e invadido por la incertidumbre, resulta claro que las inversiones llegan en forma lenta y sobre todo, en forma selectiva, y en muchos aspectos resulta claro que las empresas locales no están preparadas para competir con las reglas actuales del mercado y sobre todo aplicando las mejores prácticas internacionales. Como dice Juan Carlos De Pablo, cómo te va no es independiente de lo que haces.

En las negociaciones que comienzan en los próximos días, seguramente los gremios tradicionales vendrán con la misma receta, a saber:

1.  Plantearán el porcentaje que corresponde a la deuda del pasado, que en promedio oscila en el 5,7 a 6%, y que en casos especiales puede llegar al 9 o 10%;

2. Será objeto de una ardua negociación establecer el mecanismo por el cual se pagará el supuesto déficit del pasado;

3. Establecerán un porcentaje a aplicar a las dentro del año, que seguramente oscilará entre el 18 y el 20%, aún cuando existen actividades que registran una importante recuperación, que tienen pretensiones mayores, y que seguramente se pagarán en cuotas periódicas trimestrales o cuatrimestrales;

4. Los gremios pujarán por obtener una cláusula gatillo, según la cual el monto acordado por el año en curso se compare con el IPC del Indec, excluyendo el porcentaje de recuperación, para lograr así un complemento si es que el Gobierno Nacional no logra mantener sus parámetros ideales del 17 o 18%;

5. En cuanto a las cláusulas de productividad, seguramente habrá que introducirlas como parte de las aspiraciones empresarias, como ya lo están haciendo distintas actividades que deben mejorar los rendimientos, las dotaciones y los resultados.

Sin dudas, la negociación colectiva transitará un período de transición hacia la inflación cero, que debe orientarse hacia un país competitivo que modernice con innovación y equilibrio su modelo de relaciones laborales.

JULIÁN DE DIEGO

JULIÁN DE DIEGOProfesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

COMPENSACIÓN Y CLÁUSULA GATILLO, CLAVES DE LAS PARITARIAS QUE VIENEN

En abril comienza la temporada alta de paritarias y dado que encontrará a los distintos sectores en situaciones muy diferentes, los especialistas creen que volverá a darse un escenario de mucha dispersión en los acuerdos. La cláusula gatillo tuvo protagonismo en las principales negociaciones que se dieron en lo que va del 2017  (…)

Cláusula gatillo

(…)

El abogado laboralista Julián de Diego, titular de un estudio que tiene entre sus clientes a grandes empresas del país, tanto para el Gobierno como para los empleadores del sector privado el gatillo es una herramienta “de doble filo”. “Tiene la ventaja de vaciar de contenido económico y reivindicativo las aspiraciones sindicales, porque le garantiza a los trabajadores que van a tener como mínimo los mismos salarios, con un valor constante, que tuvieron el año pasado. ¿Cuál es el peligro? No es una cláusula gatillo que permite negociar sino que dispara automáticamente la actualización por la comparación con el IPC del Indec. Entonces, si el Gobierno tiene éxito con la inflación, el 18% va a alcanzar y va a sobrar para pagar todos los salarios. Pero si no tiene éxito se va a transformar en un desbarajuste”, especuló.

Porcentajes estimados

(…)

Está claro que los distintos sectores han tenido una evolución muy heterogénea en los últimos meses. Para de Diego las actividades más golpeadas estarían dispuestas a firmar 21% de aumento para todo el año, mientras que los sindicatos en mejor situación aspirarán por los menos a alcanzar el 25%. “Es decir que el rango ya no es de entre el 18% y el 20% como pedía el Gobierno, sino que estamos hablando de entre el 20% y 25%”, señaló.

http://www.eleconomista.com.ar/2017-03-compensacion-y-clausula-gatillo-claves-de-las-paritarias-que-vienen/