El home office invadió nuestra casa, alteró la vida familiar y la convivencia, generó nuevos espacios, nuevos tiempos, nuevos hábitos, y nos impuso conocimientos sobre aplicaciones, videoconferencias, iluminación, sonido y presentaciones, que sustituyeron el trabajo que antes realizábamos en el establecimiento de la empresa.
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Publicado en La Nación, 27 de agosto de 2020
