Los convenios colectivos son tan retrógrados que impiden el crecimiento

Los convenios colectivos son tan retrógrados que impiden el crecimiento

Los convenios colectivos son tan retrógrados que impiden el crecimiento

La mayoría de los convenios colectivos de trabajo se firmaron en 1975 cuando no existía el fax, la computadora, Internet y las redes sociales. Es más, no existían casos de robótica, y muchas categorías todavía contemplaban el acarreo manual de mercadería, y la tracción a sangre con el auxilio de animales.

El peón, ahora casi desaparecido, era el que hacía las tareas de limpieza, carga y descarga manual, y empujaba cajas, bultos y pesos. Hoy cintas transportadoras, clarks y robots conforman los depósitos y realizan el esfuerzo. Los medio oficiales o media cuchara son los auxiliares del albañil que hacía la mezcla y dirigía la obra, hoy fueron reemplazado por la máquina hormigonera, los sistemas de carga neumáticos, y las niveladoras automáticas.

El medio oficial panadero y el oficial o maestro panadero eran los artífices de una repostería y panadería, hoy sustituida por grandes máquinas automáticas que producen toneladas de panificados por hora.

Los encargados de mostrador, los cajeros, los despachadores, los que nos informaban el saldo de la cuenta en un ‘papelito’, los que nos informaban los trámites internos, todos fueron reemplazados por los cajeros automáticos multifunción y por el home office.

En la industria de la alimentación, la fabricación manual y artesanal con ayudantes, auxiliares, medio oficiales, oficiales, operadores de mezclado, corte, horneado, control de calidad, y embasado, fue reemplazada por hornos continuos automáticos que tienen un sistema de clasificación, embase y depósitos también automáticos.

En la industria textil el ayudante, los auxiliares, los cortadores, los medio oficiales, y los oficiales confeccionaban las prendas en forma unitaria, mediante procesos manuales, y cociendo a mano la terminación. Fueron reemplazados por máquinas cortadoras, confección automática, y elaboración y terminación automáticos.

En todos los casos, los convenios versan sobre la primera parte de cada una de estas actividades, y fueron superadas por la segunda parte sin que ninguno de ellos se hallan avocado a los desafíos del presente y del futuro.

Solo un 8% de los convenios traen alguna actualización tecnológica, y la mayoría se apoya sobre el modelo original, en el cual los costos se medían por la producción en serie, pero no tenían parámetros de productividad, y no se sostenía la empresa si no era por el volumen o por la facturación. La rentabilidad ocupaba un segundo plano y, sobre todo, la competitividad por medio de la cual la empresa podía enfrentar su calidad y sus costos con las de otra empresa en otra región o en otro país.

En la actualidad, solo algunas actividades han comenzado a incluir la automatización dentro de las categorías convencionales, o las empresas informáticas, han creado las nuevas categorías correspondientes a las nuevas actividades, funciones y tareas creadas por las nuevas tecnologías.

El 60% de los convenios describe situaciones y refleja tareas, categorías y funciones que ya no existen. La adaptación se ha hecho por efecto de la realización de un esfuerzo que se basa en acoplar las viejas categorías a los nuevos roles que hay en los puestos de trabajo.

A su vez, se siguen aplicando una serie de cláusulas retrógradas:

a. se sigue premiando la antigüedad, con adicionales por año que van desde el 1 hasta el 3.5%;
b. existen premios al presentismo que se pagan en cualquier caso;
c. existen adicionales que se abonan cuando la persona no trabaja, hasta con recargos;
d. se pagan complementos o suplementos por tareas y funciones inexistentes;
e. se aseguran sumas en casos insólitos de ausencias injustificadas;
f. se pagan sumas fijas por hora, por día o por mes sin que se asegure en ninguna forma un mínimo de rendimiento o un estándar de desempeño; y
g. se siguen generando ajustes con la única motivación que la inflación pasada, devengada, a devengar y futura.

En este contexto nadie puede progresar en el sentido que lo demanda el futuro, de modo que es más que pertinente adherir al Procedimiento de Reestructuración Productiva, que propone el Presidente Mauricio Macri, y discutir los nuevos convenios colectivos con espíritu competitivo y con claros objetivos centrados en los resultados en cantidad y en calidad.

Imagen de Julián A. de Diego

Julián A. de Diego Profesor UCA

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