Una reforma laboral sobre nuevas tecnologías no compromete los derechos del trabajador

La reforma laboral no debe destruir las instituciones ni los principios del derecho laboral tradicional.

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Miércoles  02 de Agosto de 2017
La reforma laboral que se necesita debe construir sobre lo construido, incorporando al marco regulatorio las normas que exigen las actuales circunstancias, sin destruir las instituciones ni los principios del derecho laboral tradicional.

Se necesitará obviamente un cambio de mentalidad y un nuevo renacimiento para construir el nuevo modelo con los nuevos paradigmas. Dejemos de lado lo que ocurrió en los años del regreso de la democracia, desde 1983 hasta hoy, que en lugar de avanzar en un proceso mínimo de modernización, se retrocedió sin atenuantes.

Se necesitará obviamente un cambio de mentalidad y un nuevo renacimiento para construir el nuevo modelo con los nuevos paradigmas. Dejemos de lado lo que ocurrió en los años del regreso de la democracia, desde 1983 hasta hoy, que en lugar de avanzar en un proceso mínimo de modernización, se retrocedió sin atenuantes.

Se cometieron todo tipo de errores. Con Alfonsín se promovieron las frustradas reformas de Germán López con la Ley Mucci (siguiendo la tradición antiperonista y la doctrina de Crisólogo Larralde y Moisés Lebensohn), el fracaso fue de tal magnitud, que finalmente se aprobó la Ley 23.551 con un texto redactado por la CGT peronista y sus asesores consolidando el poder que se pretendía democratizar.

En la Era Menem, se promovió la mentada flexibilidad laboral con la gestión progresista de Caro Figueroa, que junto con la reforma Flamarique fueron derogadas degradadas o sustituidas en la Era K.

Desde entonces hasta hoy se menciona y se promete una reforma que genere nuevos horizontes, que abarca el modelo de relaciones laborales y sindicales, la mejora de la productividad, y la reducción del costo total especialmente reformulando los impuestos al trabajo.

Lo cierto es que llegamos a las elecciones de medio tiempo y nada cambió, salvo una reforma parcial de la Ley de Riesgos que tiene resultados contrapuestos. Al mismo tiempo se afirma que negociaciones entre el Ministerio de Trabajo y la CGT no rindieron sus frutos para lograr una supuesta reforma consensuada.

Veamos una lista de beneficios que podemos también llamar de medio tiempo que beneficia a todas las partes involucradas:

-1 Fraccionamiento de las vacaciones en unidades semanales, acordadas por las partes en forma voluntaria.

-2 Un sistema amplio de disponibilidad colectiva, donde se puedan modificar a través de los Convenios Colectivos a todo nivel, los institutos del derecho del trabajo que sean atravesados por las nuevas tecnologías, y por las nuevas formas de organizar el trabajo.

-3 La autorización para realizar horas extras en forma automática, sin necesidad de requerir autorización en cada caso.

-4 Una modalidad nueva del contrato de trabajo, para el home office y el teletrabajo, en donde se apliquen todas las normas laborales compatibles, y a la vez se resuelvan los temas de las instalaciones, los equipos, los gastos, y los servicios requeridos por el teletrabajador, las condiciones de higiene y seguridad, y en especial lo relativo a los accidentes enfermedades profesionales e inculpables.

-5 El salario variable, y los mecanismos de retribución basados en productividad, deben tener un marco básico en la ley, y podrán complementarse con los contratos individuales y las reglas que puedan surgir de los acuerdos individuales, plurindividuales y colectivos.

-6 Adecuación de la Ley de Contrato de Trabajo, de Asociaciones Sindicales y de Convenios Colectivos a las necesidades actuales y futuras.

-7 Fomento de la negociación colectiva en relación con la robótica y la digitalización de todos los procesos en cada actividad.

-8 Predeterminación del empleo de los contratos entre autónomos y de la figura del monotributista, y la creación del trabajador autónomo económicamente dependiente.

Quien solo estudia algo lo cambia sostenía en la teoría de la incertidumbre Werner Heisemberg, y parece que nadie consideró sensatamente de la imprescindible necesidad de ingresar a la Era Digital y de la Robótica como una forma eficiente de crear nuevas oportunidades y mejores condiciones de trabajo.

Uno de los componentes vitales para optimizar el costo y mejorar la productividad de modo que resulten viable para las inversiones es a través de una reforma laboral acorde con los tiempos combinada con la reforma fiscal.
Por ahora es esencial abrir el debate para que se neutralicen viejos tabúes, y que los cambios sean fuente de nuevos empleos y orienten las artes oficios y profesiones que se crean y se crearán.

 

JULIÁN DE DIEGO

Por Julián A. de Diego.
Director del Posgrado en RR. HH. Escuela de Negocios de la U.C.A

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