La reforma laboral, la CGT y la productividad dependerán de las PASO

De los votos de las PASO, se podrán proyectar en parte los resultados de las elecciones generales de octubre.

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Martes  08 de Agosto de 2017
El domingo 13 de agosto se revelarán algunas de las tendencias que habrá en la ciudadanía en las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) y de los votos se podrán proyectar en parte los resultados de las elecciones generales que serán finalmente el 22 de octubre.

Sus resultados condicionan a la CGT, los proyectos de futuro, y los planes del oficialismo y de la oposición. La campaña ha sido lo suficientemente agobiante como para dejar a todos sin mayores argumentos y diferenciaciones, sumidos en un mar de confusión, contradicciones y en particular, de enunciaciones carentes de contenido.

La exclusión de muchos candidatos de extracción sindical, y las divisiones internas de la CGT colocaron a los sindicatos en general al margen de las campañas electorales.

La negación de los medios al valor de las encuestas tienen su correlato con la desconfianza que las mismas despiertan en la opinión pública en general. Las percepciones son para cada una de las fuerzas en pugna, divergentes y basadas en datos imprecisos, ambiguos, y hasta en el rol que asumen los indecisos (más del 10%), que son muchos en los dos sentidos.

Los grandes números, la mega data, dan paridad en las grandes figuras, una oscilación diaria de la intervención de terceros, y que la definición se producirá cuando se recuenten los votos en cada una de las dos elecciones.

Las corrientes internas de la CGT siguen la subdivisión entre los combativos, los negociadores, y los que apuestan a ser una muestra de la unidad justicialista, en un partido que puede sufrir como el radicalismo una importante atomización.

Mientras este proceso avanza hacia las PASO se ha postergado el debate interno de la CGT sobre qué hacer entre los dos actos electorales, cuando la definición será inclusive a fin de octubre, muy lejos de lo que hoy se pueda pronosticar.

Agosto, septiembre y octubre, lapso sujeto a numerosos factores impredecibles, tienen un horizonte interesante en lo que hace a la reactivación general de la economía, teniendo en cuenta, que en un escenario heterogéneo, y que no se puede hablar de mejoras de nivel general, pero se potenciarán los sectores que ya están operando en un razonable crecimiento.

En general, tenemos otros elementos que pueden generar un clima positivo, como es la aplicación de la mayoría de los aumentos salariales pactados desde abril, que cobran la segunda cuota de los incrementos, más los acuerdos que se firmaron a mitad de año, que se liquidan después de la primera cuota del aguinaldo que ya se pagaron en junio/julio.

A estos componentes habría que restarle el impacto que producen aumentos de tarifas, el precio de la nafta, los ajustes de las prepagas, y algún movimiento de los precios corrientes. Este proceso puede generar el riesgo de la paralización de la dinámica de muchos proyectos que ya habían comenzado, y que ahora se han congelado por las exigencias de la campaña electoral, y en particular, por los efectos que algunos de estos proyectos generan impacto negativo o positivo sobre la decisión de los votantes.

Aún no sabemos si se activarán o no las cláusulas gatillo, teniendo en cuenta que los acuerdos salariales se firmaron entre el 19 y el 26%, y cuando se realice la comparación con el IPC del INDEC, cuyo índice afirman estaría en torno del 22%.

En alguna medida, las cláusulas gatillo pactadas en los convenios colectivos operarán como un activador del mercado, en la medida que garantice como mínimo el curso de la inflación. Todo ello ocurrirá en un contexto muy favorable para el Gobierno Nacional, ya que la inflación será la mitad de la del año 2016, con salarios en línea con ella, con un escenario que lentamente será más conveniente para los consumidores y para los que cuentan con menores ingresos.

Todo indica, que aún con claroscuros, el último trimestre será prometedor, y los índices reflejan una mayor participación de los beneficios en todos los sectores, y en especial, la vuelta a la vapuleada cultura del trabajo y del esfuerzo.

 

Por Julián A. de Diego.
Director del Posgrado en RR. HH. Escuela de Negocios de la U.C.A

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