Los cambios laborales son clave para la viabilidad de las pymes

El emprendedor y los pequeños emprendimientos representan el futuro del empleo y la base de una distribución más equitativa del ingreso.

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Martes 31 de octubre de 2017
Nada más ni nada menos que los más importante objetivos de las economías de la región, y en gran medida, uno de los objetivos utópicos a nivel global.

En la actualidad, el marco regulatorio de la legislación laboral, los convenios colectivos, los estatutos especiales, y las cargas sociales sumadas a la presión fiscal imperante, hacen inviable la creación de nuevos emprendimientos y en su caso, la generación de empleos genuinos de calidad y de larga duración.

En la experiencia de Robert B. Reich, Ministro de Trabajo de EE.UU. (durante el gobierno de Bill Clinton) desde 1992 a 1997 y asesor de Barack Obama escribió el libro El trabajo de las naciones, en el cual sostuvo que “… En la nueva economía mundial, aun los puestos más importantes de las organizaciones más prestigiosas, son vulnerables a la competencia mundial cuando consisten en rutinas fácilmente emulables, es decir que se pueden copiar y mejorar. La única ventaja competitiva estriba en la habilidad para identificar, intermediar y resolver problemas…”

Lo que se comercia son símbolos, datos, palabras, representaciones visuales y orales. Los analistas simbólicoanalíticos hacen de intermediarios, identifican y resuelven problemas valiéndose de símbolos.

Así simplifican la realidad con imágenes abstractas que se pueden reordenar, alterar y experimentar con ellas, comunicarlas a otros especialistas y finalmente convertirlas nuevamente en una realidad. Para ello utilizan instrumentos de análisis, obtenidos a través de la experiencia, los instrumentos pueden ser algoritmos matemáticos, argumentos legales, técnicas financieras, principios científicos, métodos inductivos ó deductivos, ó cualquier otro tipo de técnica para resolver problemas.

La nueva barrera de acceso a los mercados no es el volumen o el precio, sino la habilidad para encontrar la exacta correspondencia entre las modernas tecnologías especializadas y los mercados específicos.

Las grandes compañías ya no se concentran en la producción; sus estrategias apuntan cada vez más al conocimiento específico, a las iniciativas de emprendedores, al desarrollo de nuevas ideas trasponiendo nuevas fronteras.

Ante todo se requieren habilidades para resolver los problemas que plantea el producir bienes únicos (ya se trate de aleaciones, moléculas, semiconductores, lenguajes de software, servicios, guiones cinematográficos, jubilaciones privadas ó información).

En segundo lugar, están las habilidades necesarias para ayudar a los consumidores a entender sus necesidades, y cómo las mismas pueden ser mejor satisfechas por los productos especialmente adaptados.

La clave consiste en identificar los nuevos problemas y posibilidades a los que el producto se puede aplicar.

El arte de la persuasión es reemplazado por la identificación de las oportunidades.

La tercer habilidad es la que determina las tareas necesarias para vincular la tarea de los encargados de identificar las oportunidades y los responsables de resolver los problemas.

El personal que cumple estas funciones debe tener suficientes conocimientos acerca de las tecnologías y mercados específicos para poder apreciar las posibilidades para los nuevos productos, reunir el dinero necesario para lanzar el proyecto y congregar a los especialistas adecuados para llevarlo adelante.

Aquellos que ocupan esta posición en la nueva economía se denominaban ejecutivos o entrepreneurs en las compañías tradicionales, pero ninguno de los dos términos representa cabalmente su rol en las nuevas empresas de alto valor.

La fuerza creadora de las iniciativas de las pymes requieren de un marco que hoy no diferencia grandes, medianas y pequeñas empresas.

Al aplicar la misma regla para todos, se genera una injusticia indirecta para quien no cuenta con respaldo, con reservas, con crédito o con garantías suficientes.

Promover las pymes es esencial al crecimiento de nuestra economía, y para ello los emprendedores deben contar con una regulación especial que promueva el empleo, con crédito, con apoyo logístico, con asesoramiento financiero, y en particular, con el apoyo en las nuevas tecnologías.

Éstos son los desafíos de la reforma laboral y de la reforma fiscal que necesitamos para crecer.

Por Julián A. de Diego.
Director del Posgrado en RR. HH. Escuela de Negocios de la U.C.A