Paritarias, entre la meta de inflación y la puja electoral

Las paritarias reflejan la realidad de cada momento, y las del año 2019 reflejan el status quo actual con estanflación, dólar en retroceso, cierta estabilidad monetaria, la inflación en descenso, y la benevolencia de los mercados frente a la fórmula Macri-Pichetto.

Publicado en El Cronista,  8 de julio de 2019
Finalizó el primer round de la negociación salarial por actividad con distintas fórmulas para alcanzar o igualar la inflación, en un contexto de estanflación, a la espera del segundo round respaldado por un nuevo aumento, o por vía de la indexación o con la cláusula de revisión final.

En cualquier caso, todos plantean que el escenario único que se experimentó en el primer semestre tiene dos posibles alternativas, antagónicas por cierto, al finalizar el segundo semestre, ahora confirmado por la extrema polarización que se va a experimentar en cada etapa del calendario electoral.

En el escenario del primer semestre los ajustes pactados se han reservado por una vía directa o por otra indirecta a los parámetros inflacionarios y en algún caso, a recuperos del año pasado.

A su vez, los eventuales efectos en  la economía con los resultados de las PASO, con la primera vuelta, con la segunda vuelta y hasta  la toma del mando de quién haya triunfado en las elecciones, han generado las cláusulas que les permiten a las partes revisar y canalizar las medidas que se deberían aplicar según se altere o no el curso de la economía como consecuencia de las expectativas creadas por los resultados electorales.

En efecto, en la primera etapa, por ejemplo, el gremio de la alimentación (Morán, Daer, Morcillo) y las cámaras del sector acordaron un 8% de recuperación y estimó el ajuste en un 30% adicional, con cláusula de ajuste. Empleados de Comercio (Cavalieri) acordó un 30% y cláusula de revisión en enero 2020, Sanidad (West Ocampo, Hector Daer), firmó con CAEME CILFA y las entidades empresarias, siguiendo el ejemplo de SMATA (Pignanelli) firmó un acuerdo con ajuste trimestrales, que le aseguran la inflación tomando como vector de referencia el IPC del INDEC. Aceiteros logró ajustes superadores entre los años 2018 y 2019, pero aseguró una revisión en julio próximo.

En cambio FADEEAC y camioneros (Hugo y Pablo Moyano) firmaron un 23% divididos en dos cuotas del 11,5% cada una con los salarios de julio y de noviembre e hicieron un cuarto intermedio hasta enero para seguir con la carrera entre inflación y salario después del acto electoral y de la asunción de autoridades para el período 2020 2024. Se aclaró que no reclamarán ningún adicional fijo o variable por el lapso de lo acordado.

Existen además secuelas fuera de contexto, que reflejan la existencia de distintos mecanismos para lograr otros aumentos en adicionales, en bonos, o en deudas de aumentos del pasado reciente, como adicionales.

El segundo semestre cambia con las PASO el 11 de agosto, y seguramente con las elecciones del 27 de octubre (primera vuelta) y con la segunda vuelta el 24 de noviembre,  hasta llegar el cambio de autoridades el día 10 de diciembre.

Imaginemos qué ocurre si en las PASO se manifiesta el electorado de modo que la fórmula de la oposición Fernández-Fernández tiene posibilidades de triunfar en primera vuelta. Inmediatamente se pueden producir reacciones adversas en los mercados, con consecuencias impredecibles.

Resulta claro que dependerá quién tiene éxito en cada elección, será distinta la reacción de los mercados y serán diversas las acciones y las medidas que cada operador económico.

Sin dudas, el éxito de Macri-Pichetto será una fuente de calma y es altamente probable que la inflación siga bajando, de modo que la revisión tendrá efectos de mayor previsibilidad, como de hecho lo confirman los hechos en la coyuntura.

Las cláusulas que previenen la inflación continuarán, las que deberían comparar los aumentos otorgados con el IPC del INDEC tendrán o deberían tener un impacto trazable con lo ocurrido en el resto del período. En este marco, un 26% de inflación prevista en el Presupuesto Nacional para el 2020 sería un nivel razonable, aún cuando muchas estimaciones refieren 28 o 30%.

El éxito de la Formula Fernández-Fernández, en orden a los anuncios que vienen realizando generaría incertidumbre y sobre todo, desasosiego en la perspectiva de que regresen fórmulas y metodologías del pasado. En ese caso, es altamente probable que los mercados produzcan acciones que puedan llevar a perder la confianza ganada en estos últimos meses, con todas sus consecuencias.

En las paritarias, todas las fórmulas -en distinta medida- propician ajustes, revisión o indexación posteriores a los momentos en que se producen los resultados electorales, a veces con dos revisiones, y por ende, las fórmulas con las cuales se cierra la negociación, la base de cálculo para el año próximo y en particular, la inflación estimada para el 2020 dependerá sin dudas de los resultados electorales, y de las expectativas que genere cada uno de los eventos del calendario.

Por Julián A. de Diego.
Director del Posgrado en RR. HH. Escuela de Negocios de la U.C.A.