15 mayo 2024

LaborNet Nro 1492 “Gestionar y comunicar la crisis en un momento incierto. PERMACRISIS.”



Estimadas/os,

periodo extenso de inestabilidad e inseguridad”

La palabra permacrisis, la nueva palabra del año del diccionario de inglés Collins, define muy bien el contexto en el que estamos. 

PERMACRISIS se define como un largo periodo temporal de inestabilidad e inseguridad, como consecuencia de catastróficos eventos, que pueden ser la pandemia, la guerra de Ucrania, la inflación, la emergencia climática o la pandemia, la emergencia alimentaria. 

El problema añadido es que estas cuestiones acaban paralizando a la sociedad y, en consecuencia, afectan a la sanidad y a las empresas. 

[Por ello, el desafío ya no consiste en anticiparse a eventos de riesgo y solo pensar en cómo mitigar los daños negativos en el momento, sino en cómo revertirlos en positivos a mediano o largo plazo, tomando la mayor previsión posible; de lo contrario, no contribuiremos a conformar empresas o marcas anti frágiles, ni tampoco sostenibles.] 

Un periodo prolongado de inestabilidad e inseguridad, especialmente resultante de una serie de eventos catastróficos». Es la definición de «permacrisis», el vocablo que seleccionó el diccionario Collins como palabra del año en 2022. Y en ella encaja toda una generación que ha enlazado la crisis económica de 2008, la pandemia y, ahora, un shock de inflación sin precedentes.

Son jóvenes, han visto frustradas sus aspiraciones vitales y han acabado renunciando a adquirir una vivienda o formar una familia. Sin embargo, gastan más de lo que ingresan y, pese al contexto inflacionista, no escatiman en el consumo de bienes y servicios que no son de primera necesidad. Es más, en el último año el incremento de su gasto en bares, restaurantes, viajes o ropa prácticamente ha duplicado la tasa del Índice de Precios de Consumo (IPC).

Es la principal conclusión a la que llega el profesor del IESE, José Luis Nueno, en su libro ‘Todo es terrible, pero yo estoy bien’, editado por la asociación de fabricantes y distribuidores AECOC. «Los ciudadanos más mayores son más cautos en sus inversiones, mientras que los jóvenes, que forman parte de este consumidor en ‘permacrisis’, siguen realizando gasto en partidas como ropa barata, bares y restaurantes, entretenimiento o viajes de bajo coste», explica.

Permacrisis in British English

(ˈpɜːməˌkraɪsɪs)

SUSTANTIVO

Formas de la palabra: plural -ses (-siːz)

An extended period of instability and insecurity, esp one resulting from a series of catastrophic events

Con soluciones que resultan viables incluso para nuestros gobiernos actuales, crónicamente disfuncionales. Permacrisis nos ofrece esperanza y sensatez a partes iguales.»

Permacrisis’, considera que el concepto encarna a la perfección la sensación vertiginosa vivida en los últimos meses de pasar de un evento sin precedentes a otro, mientras se cuestiona qué nuevos horrores podrían estar a la vuelta de la esquina.

BBC» La década de 2020 ciertamente ha visto una buena cantidad de agitación, ¡y solo llevamos dos años! En este tiempo hemos tenido que lidiar con una pandemia y sus secuelas, una nueva guerra brutal en Europa y, en el Reino Unido, una crisis económica de la que el Banco de Inglaterra advirtió sobre un «riesgo material para la estabilidad financiera.

También hemos tenido tres primeros ministros, hasta ahora«, explica David Shariatmadari, autor de “Don’t Believe A Word: From Myths to Misunderstandings – How Language Really Works” en el blog oficial de la compañía editorial.

Por todo este cúmulo de circunstancias, Collins considera apropiado que ‘permacrisis’ destaque como la Palabra del Año sobre una lista a la que la compleja coyuntura ha contribuido a dar forma. Así, las turbulencias políticas, económicas y sociales originada en Reino Unido, cuyas ramificaciones aún se están desarrollando, han encontrado un hueco entre los términos más relevantes de 2022.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia también ha moldeado la lista de palabras de este año. Las principales repercusiones léxicas del conflicto bélico se han encontrado en que todo el planeta ha aprendido rápidamente la ortografía y la pronunciación ucraniana de la ciudad de Kyiv; [así como en la extensión del uso adaptado del concepto “lawfare”, que alude al empleo estratégico de los procesos e instituciones legales y jurídicas para desgastar a adversarios políticos.]

El conflicto entre Ucrania y Rusia también presenta ramificaciones en una crisis energética que ha dado lugar a la palabra“warm banks” (bancos cálidos o bancos de calor). Tomando como referencia el concepto “banco de alimentos”, [los denominados bancos cálidos se entienden como lugares donde aquellos que carecen de los recursos o capacidades para calentar sus propios hogares pueden reunirse en caso de una ola de frío, como bibliotecas, museos, asociaciones sin ánimo de lucro o instituciones locales.]

[En el lado opuesto de la emergencia energética y climática], las altas temperaturas históricas registradas este verano en Europa han incrementado el uso de la palabra “splooting”, que se refiere, según explica Collins, al acto llevado a cabo por los animales de acostarse boca abajo con las piernas estiradas como fórmula para refrescarse. 

Cuando parecía que el mundo se recuperaba del revés de la pandemia del covid-19, el inicio inesperado de la guerra en Ucrania en febrero de 2022 supuso un duro golpe sobre el tablero internacional con graves consecuencias sobre todos y cada uno de los habitantes del planeta: crisis energética, inflación, inseguridad alimentaria, descomposición de los sistemas de seguridad y gobernanza internacional… [Se trata del último ejemplo de la “complejidad del orden internacional» y de cómo las “crisis multifacéticas” que van surgiendo repercuten en la ciudadanía en primera persona.] Y 2023 fue un año decisivo para esta ‘permacrisis’ y sus efectos, según señala el Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB) en una nota internacional elaborada en colaboración con EsadeGeo Center for Global Economy and Geopolitics]. “La complejidad no es negativa y debe estar en la respuesta a estas crisis” porque “no hay una vía de salida fácil”, ha señalado el director de CIDOB, Pol Morillas, este martes durante la presentación del informe ‘El mundo en 2023: diez temas que marcarán la agenda internacional’.

En la literatura de la gestión de crisis, es común referirnos a estos eventos como “cisnes negros”, los cuales son de carácter impredecible con efectos catastróficos y de acuerdo con Nassim Taleb, su autor, es [imposible adivinar sucesos a partir de los datos disponibles porque no responden a ninguna secuencia histórica, ni a una cadena predecible de causas y consecuencias].

[No obstante, hoy vivimos un contexto muy diferente. Estamos rodeados de sucesos que, en otro escenario, jamás hubiéramos imaginado: una guerra en Europa seguida de una crisis energética, las secuelas de una pandemia mundial, una sociedad polarizada y una inflación que azota las economías y los mercados globales, orillando a un mundo en permacrisis.]

De acuerdo con el diccionario británico Collins, que incluso la eligió como palabra del año en 2022, podemos definir este vocablo como un periodo prolongado de inestabilidad e inseguridad, especialmente resultante de una serie de eventos catastróficos y que define muy bien el ambiente actual.

[¿Esto cómo afecta a las organizaciones? hoy en día enfrentan un entorno inestable e impredecible que los obliga a sortear situaciones desafiantes cada vez más habituales que pone en riesgo su reputación.]

Por citar un ejemplo, recientemente Price Waterhouse Cooper publicó su Encuesta mundial anual de Presidentes, en la que muestra que 40% de los CEO de compañías a nivel global creen que sus organizaciones no serán económicamente viables dentro de 10 años si continúan en su curso actual.

Esto, sin duda, refleja la crisis que se está viviendo al interior de los negocios por llevar a cabo una transformación que, se antoja, por lo menos urgente.

Asimismo, PWC habla sobre los principales desafíos a los que se están enfrentando para lograr la rentabilidad de sus empresas en Latinoamérica y ahí, podemos observar esos temas que están en el top of mind de los directivos: un 41% mencionó la transición a nuevas fuentes de energía, 45% la entrada de nuevos competidores al mercado, igual porcentaje la disrupción de la cadena de suministro y 50% la escasez de habilidades.

Por último, también me parece importante señalar cuáles son las principales amenazas de los CEO en los próximos 12 meses y su visión para los siguientes 5 años en medio de este entorno volátil y de permacrisis. En los próximos 12 meses los mayores retos que visualizan los presidentes son la inflación (65%), la volatilidad macroeconómica (50%), los conflictos geopolíticos (35%), el cambio climático (18%), la inequidad social (15%), los ciberriesgos (12%) y los riesgos de la salud (12%).

Con todo esto, por permacrisis me refiero a cualquier evento que, en un determinado contexto, puede someter a evaluación pública el comportamiento de una marca, suscitando entre sus grupos de interés posibles actitudes y conductas de rechazo, indiferencia o apoyo.

Por ejemplo, una de las tendencias es la del activismo identitario o climático, o en hechos como las nuevas amenazas tecnológicas a la seguridad; las cuales pueden poner a prueba la conducta de cualquier empresa y materializarse en escenarios de crisis, en los que clientes, empleados y accionistas reaccionen en contra de la marca.

Estas situaciones nos ayudan a imaginar escenarios plausibles para identificar, evaluar y diseñar narrativas a través de las cuales las marcas o empresas pueden hacer una contribución positiva y obtener el favor de los demás.

[Por ello, el desafío ya no consiste en anticiparse a eventos de riesgo y solo pensar en cómo mitigar los daños negativos en el momento, sino en cómo revertirlos en positivos a mediano o largo plazo, tomando la mayor previsión posible; de lo contrario, no contribuiremos a conformar empresas o marcas anti frágiles, ni tampoco sostenibles.] 

Lograrlo requiere un nuevo enfoque y dar una guía de soluciones para que las organizaciones continúen siendo competitivas. Por ejemplo, pueden realizar un estudio de Big Data o una escucha digital para analizar la conversación y detectar cómo las perciben la sociedad. Con esto, más allá de navegar en una permacrisis, las compañías le dan valor a la información en tiempo real para detectar a tiempo posibles riesgos, les permite contar con un protocolo de respuesta acorde con la realidad y tomar decisiones más estructuradas para blindarse correctamente; incluso frente las situaciones de riesgo más críticas.

Cordiales Saludos,

Natalia G. de Diego

Atentamente, Estudio de Diego & Asociados – Labor Law [Estos trabajos son confeccionados por el Equipo de Alta Consultoría Laboral, un equipo sofisticado de abogados especializados de más de 40 años de sólida experiencia al servicio de los clientes con las últimas tendencias, seleccionando los temas cuidadosamente pensados para los ejecutivos de Recursos Humanos.]

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